EDITORIAL
Con Luis Suárez lesionado, Munir El Haddadi engrosando las filas del Sevilla y Kevin-Prince Boateng en el sofá de su casa recuperándose no se sabe bien de qué, visto que se lesionó la rodilla sin jugar, el Barcelona afronta mañana la final de la Copa del Rey sin delantero centro. Ernesto Valverde, pues, está obligado a transmutar sus esquemas para evitar comprometer el equilibrio sin un nueve puro mientras ve cómo los dos equipos que han alcanzado la final de la Champions League lo han hecho con una aportación decisiva de sus nueves suplentes, Fernando Llorente en el Tottenham y Divock Origi en el Liverpool.
Mientras, Paco Alcácer se sale desde que abandonara el Barcelona hace un año para incorporarse a un Borussia Dortmund al que le ha dado 19 goles en 32 partidos. Sucede que 12 de los cuales han sido partiendo desde el banquillo e incluso presenta una efectividad mayor que Luka Jovic aun siendo suplente en su equipo. Y justo esto es lo que le ha faltado al Barcelona en la Champions League y puede volver a echar en falta frente al Valencia, precisamente el club que vio nacer, deportivamente hablando, a Alcácer.
Los que mejor le conocen aseguran a Goal que el Barcelona "nunca debería haberle dejado marchar porque siempre había marcado goles en todos los equipos en los que ha jugado, tiene capacidad para generar ocasiones y lo ha demostrado desde que estaba en las categorías inferiores del Valencia, donde fue el máximo goleador histórico del fútbol base". Él supo desde el primer momento que, junto a Jasper Cillessen, iba a ser el único miembro de la plantilla sin posibilidades reales de aspirar a la titularidad debido a que el sitio de Luis Suárez era y es intocable.
Pero el uruguayo se operó después de caer en Anfield a pesar de que veinticuatro horas antes había asegurado que "mi rodilla está perfecta" y ahora el Barcelona llega a la final sin delantero centro. Alcácer, además, ya fue decisivo en la final copera de hace dos años ante el Alavés marcando el 3 a 1 que convirtió al cuadro azulgrana en campeón por tercera vez consecutiva. Cuando el Barcelona resolvió incorporarle lo hizo pensando en que "no creaba problemas, era profesional y que iba a caer bien al vestuario y a la afición por estos motivos" desvelan a Goal los ejecutivos barcelonistas que resolvieron su llegada al Camp Nou.
Sin embargo, los cambios en la dirección técnica de hace un año, cuando Eric Abidal y Ramon Planes asumieron como secretarios técnicos en sustitución de Robert Fernàndez y bajo la guía plenipotenciaria de Pep Segura, dieron con Alcácer en el Dortmund. Primero como decido y después, ya consagrado como una garantía goleadora desde el banquillo, como jugador del equipo alemán a todos los efectos a cambio de 23 millones de euros, 7 menos de lo que había costado un año y medio antes.
El Valencia ha sufrido pero ha logrado sobrevivir sin el que fuera uno de sus mayores estandartes. El Barcelona, sin que Alcácer lograra tanto, no lo ha conseguido en Europa, en cambio. Y hay que ver si lo hará en la Copa del Rey porque además de Suárez es muy improbable que Philippe Coutinho pueda ser titular, igual que Ousmane Dembélé, ya descartado. En este contexto cabe plantearse si el Barcelona no se precipitó dándole la patada al valenciano en invierno.




