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Jordi Alba no mató a Kennedy en Dallas

11:57 CEST 16/8/22
Jordi Alba Barcelona Europa League 2021-22
Rubén Uría analiza el tiroteo indiscriminado de las redes contra Jordi Alba

Escribir consiste en meterse en problemas. Vamos a ello. En la época del ‘click’ fácil y del retuiteo masivo, donde el periodismo se ha convertido en un ‘Twitch’ gigante para niños de diecisiete años, la moda ha decidido poner a Jordi Alba en el punto de mira. Nada nuevo bajo el sol. Es cíclico. Eso sí, no hace falta ser Albert Einstein para concluir que existe una corriente furibunda para poner a Jordi en la frontera. Las redes sociales, que sirven para conocer gente magnífica, también son un vertedero tóxico de porquería gratuita. Desde allí disparan, a discreción, francotiradores apostados. Un día están eufóricos y hablan de tripletes. Al siguiente, se frustran y salen de cacería. Fabrican un juicio popular entre 'RT’s' y ‘likes’, escogen objetivo, apuntan y disparan. Ahora el elegido es Alba. Mañana saldrá el sol por Antequera y habrá que tirar porquería encima a otro. Cuando se trata de asesinar reputaciones ajenas, el personal siempre está hambriento. 

Dicen que Jordi Alba no puede ser titular, que está acabado, que el chaval Balde le da cien vueltas, que tiene nivel de Segunda División, que no da pie con bola, que el público del Camp Nou tiene que echarle, que los rivales ponen chalés en su espalda, que lleva años dando pena, que es un capitán indigno, que hace años que no rinde, que es una ‘vaca sagrada’ apalancada, que no puede estar ni un minuto más en el Barça, que se tiene que rebajar el sueldo por el artículo 33 y pronto alguien dirá que Jordi fue el sospechoso número uno de la muerte de JFK en Dallas. Opiniones

Como todo el mundo tiene derecho a opinar pero no todas las opiniones son respetables, las opiniones se confrontan con datos. Con números. Y Jordi Alba no necesita abogados defensores, porque su mejor defensa son sus números. Dicen que lleva años sin dar pie con bola. Dato: en las últimas cinco temporadas, siendo lateral, ha dado 36 asistencias. Dicen que tiene nivel de Segunda: el último curso anotó 2 goles y repartió 10 asistencias, siendo el tercer mejor de toda la Liga, tras Dembélé y Benzema. Dicen que se tiene que rebajar el salario, porque hablar del dinero ajeno es gratis, pero la verdad es que Alba, como De Jong, Busquets o Piqué, no le pusieron una pistola en la sien a Bartomeu para firmar lo que les firmó. 

Dicen que no puede jugar más, que está acabado y que necesita tener competencia, que es tan cierto como recordar que Jordi ha competido, mejorado y superado a todo aquel que el club ha fichado para competirle el puesto (Digne, Mathieu, Junior). Dicen que el chaval Balde es mejor y que cuando llegue Marcos Alonso, será mejor. Imposible saberlo. Lo que sí está claro es que no hay año que no se pida la jubilación de Jordi Alba y que, cada primavera que pasa, Alba acaba jubilando a sus jubiladores. 

Si alguien cree que Alba no debe ser titular, está en su derecho. Si hay quien cree que Alba es el culpable de los males del equipo, que siga con el cuento. Si los hay que quieren cargarle a Jordi el muerto de no haber ganado al Rayo, sea. Si el asunto está en que hay que fumarse a Alba porque hay gente del club interesada en eso, algo que dudo, adelante. Si hay quien quiere poner el acento en que Jordi Alba cae mal, no cuenta chistes y no da entrevistas, aquí paz y después gloria. Hay de todo, como en botica. Hasta entonces, no vendría mal tener un poco de respeto. 

Alba fue, es y sigue siendo, hasta que se demuestre lo contrario, el mejor lateral izquierdo de la historia del Fútbol Club Barcelona y de la selección española. Gustará más o menos, pero Alba es leyenda. Si no está bien, el campo dirá. Nadie es eterno y el entrenador no le regalará nada. Hasta entonces, convendría tener respeto y memoria. Alba se ha ganado durante todos estos años su lugar en el campo. Y aunque esté de moda, aunque muchos se apunten a participar de la intifada masiva de las redes sociales, me niego a apedrear a Jordi Alba. Nada le debo ni nada le pido, pero me niego a asesinar su reputación. Y para dejar caer que Alba mató a Kennedy en Dallas, que no cuenten conmigo. 

Rubén Uría