Como el clima de Medellín: lluvioso en un principio y soleado el el remate de la tarde; así fue el fútbol de Nacional ante los Dorados, que llegaron a proponer mano a mano para hacer ver mal al local en el primer tiempo, generando incluso, rechiflas en la tribuna.
Con el Rifle desconectado del equipo, el peso ofensivo recayó sobre Pabón, Candelo y los volantes de primera línea. También, por pasajes, en los centrales aunque no siempre con acierto pues en una excursión de Olivera, llegó el gol visitante. Un chaparrón más al que ya había tenido que soportar el hincha antes del juego.
Pero el equipo de Sarmiento logró reponerse, al menos para salvar el punto en casa y mantenerse arriba. Si bien el ingreso de Guzmán fue positivo, el Verde siguió careciendo de una cabeza clara y fría que filtrara balones. Aún así, apareció Duque, el de siempre para la paridad.
Volcado al ataque para intentar la remontada, Nacional dejó espacios atrás que por poco le vuelven a costar la derrota. Y arriba, fueron más los impulsos que la regularidad. Más los remates desde afuera, que la elaboración y ahí complicó el camino.
El Verdolaga dejó escapar puntos importantes en casa y de paso la gran posibilidad de ser líder parcial del campeonato. Rescató el invicto y se mantiene arriba, prácticamente clasificado, para la doble salida ante Once Caldas y Pereira en lo que será la despedida de Sarmiento y bienvenida a Autuori.



