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Barcelona Dani Alves Adama Traore Atletico MadridGetty Images

Adama y Alves dan la razón a Xavi

Se hace difícil de recordar un debut que tuviera un impacto tan bárbaro como el que tuvo el retorno de Adama Traoré al Camp Nou. Sin necesidad de untarse en aceite, llevó de cabeza a los futbolistas del Atlético de Madrid, que no pudieron frenar al extremo catalán que volvía a jugar con el Barcelona tras su salida en dirección Inglaterra en verano de 2015. Seis años después y sin que nadie lo previera, Adama explotó en uno de los mejores partidos de su carrera, ante un rival de entidad y ante 74.000 espectadores que se reunieron para ver esperanzados al nuevo Barça de Xavi Hernández, que se reforzó como nunca en el mercado invernal para poder jugarle al 'Cholo' Simeone con el estilo que lleva defendiendo desde que se sentó en el banquillo del estadio barcelonés a finales de noviembre. Por lo menos hasta que se quedó con diez.

Adama realizó un primer tiempo deslumbrante. En el primer balón que recibió ya dejó sentado a Mario Hermoso para ganarse una confianza que ya no perdió en ningún momento del juego. Desequilibró por la derecha a toda velocidad, combinó con inteligencia con sus compañeros cuando el partido requería menos aceleración y se convirtió en protagonista en las acciones que terminaron en la remontada del Barça tras un primer gol tempranero de Yannick Ferreira Carrasco. Sorprendió incluso a Simeone, que optó por cambiar de banda al mismo Carrasco para dar apoyo y contener las embestidas de la flecha de L'Hospitalet, que se marchó de Hermoso para poner en la cabeza de Gavi el 2-1 del Barcelona.

Dani Alves también volvía al Camp Nou este domingo tras cinco años lejos de Barcelona. La principal diferencia con Adama es que a Alves le echaron por viejo en 2016. El brasileño ya se había puesto la camiseta azulgrana en cuatro partidos oficiales esta temporada, aunque todos fueron lejos de Catalunya: en Copa ante el Linares y el Athletic Club, en Liga ante Granada y en las semifinales de la Supercopa de Arabia, ante el Real Madrid. La exhibición del lateral ante el Atlético estuvo a la altura de sus mejores años, aunque en el tramo final se le parara el contador y pisara el gemelo de Carrasco con el balón a dos metros. Expulsión clara. Obviando esa ida de olla, Alves firmó una actuación soberbia. De lateral en acciones defensivas, pero de interior en fase ofensiva, se introdujo al lado de Sergio Busquets para generar superioridades en el centro del campo dejando toda la banda para Adama.

El internacional tiene la pausa y la clarividencia de los mejores centrocampistas culés. Con y sin balón. Alves para el tiempo cada vez que lo desea para vislumbrar las mejores opciones sin que nadie le robe el balón, tal y como hizo en el gol del empate, un remate estratosférico de Jordi Alba a la escuadra tras un centro medido, suave, con música, de un jugador al que no pesan sus 38 años. La expulsión manchó un partido de ensueño para Alves, que levantó al Camp Nou marcando el 4-1, uno de los mejores momentos de la temporada. Los socios empiezan a ver la luz al final del túnel.

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