Ya era hora. El Barcelona está de celebración. El conjunto blaugrana ganó su primer partido fuera de casa en LaLiga y, además, anotó los dos primeros goles de jugada tras la llegada de Xavi Hernández al banquillo. Tenía que suceder algún día, por juego y por intención, y fue este sábado en un encuentro que incluso pudo perder en unos últimos minutos de locura general. Pero la victoria del Barça en Villarreal cuenta para nota, después de muchos minutos de dominio y otros muchos de sufrimiento ante un equipo trabajado de hace tiempo contra el que un jovencito de 19 años llamado Abde Ezzalzouli se exhibió y fue capaz de poner un picante muy necesario para los culés.
Porque el chico deslumbró. Ya se presentó en público en el primer partido de Xavi como entrenador azulgrana ante el Espanyol, pero sus 65 minutos en Villarreal superaron de largo la buena actuación realizada hace una semana en el Camp Nou. Descarado, valiente y con mucho éxito en el uno contra uno, fue un dolor de cabeza para Pedraza aunque perdió la espalda en varias subidas del lateral local, que también generó peligro sin la presencia continua de Abde en el área propia. Pero en ataque volvió loca a la defensa de los amarillos por su facilidad en marcharse de sus rivales y llegar a la línia de fondo con ventaja, algo que el Barça aprovechó, por fin, en la acción que terminó en gol de Frenkie de Jong.
Fue el primer gol de jugada desde que Xavi es entrenador. Y se sufrió tanto como los minutos sin anotarlo en estos tres partidos con el egarense en el banquillo. Un posible fuera de juego de Memphis Depay, que tocó el balón antes de que Frenkie resolviera con Rulli vendido, generó un minuto de incertidumbre que para los jugadores del Barça duró horas. El VAR concedió el gol y todos los futbolistas azulgrana -excepto Ter Stegen- se fundieron en un abrazo, sobre todo para felicitar a un Memphis que había fallado una ocasion clarísima en el primer tiempo y que se mostraba públicamente decaído. Pero ese abrazo levantó el ánimo del neerlandés que, en los últimos minutos y con el Villarreal volcado buscando el segundo tras el empate de Chukwueze, aprovechó un error local para que el banquillo gritara de alegría un gol que significó para todos quitarse un peso enorme de encima.
En el Estadio de la Cerámica, el Barça hizo terapia colectiva. Necesitaba ganar fuera: conseguido. Necesitaba marcar de jugada: conseguido. Necesitaba que Memphis viera portería: conseguido. Necesitaba un subidón: conseguido en los últimos instantes. El Barcelona sufrió, pero pudo demostrar que el cambio de entrenador funciona. "Tácticamente, estamos entendiendo lo que nos pide Xavi. También la mentalidad. Con las victorias creces, confías más en lo que estás haciendo y tenemos que seguir así", reconoció Eric Garcia tras los noventa minutos. Parece que hay vida.
