Recorrer el túnel por donde mañana pasarán las selecciones de España y Francia y sentir la emoción en las gradas del estadio de Dallas, con capacidad para 80 000 espectadores, es impresionante. Desde los amplios vestuarios, que recuerdan a los de los Dallas Cowboys de fútbol americano, hasta los banquillos a pie de campo decorados con la bandera española, todo es de última generación.
El césped, su mantenimiento y el tratamiento para cumplir con las normas de la FIFA son clave. Ian Craig, responsable del terreno de juego, afirma al diario AS: «El césped está en buen estado. Hemos tenido ocho días de descanso desde nuestro último partido aquí. Este será nuestro noveno partido, y hasta ahora es el más importante del Mundial».
Y añadió: «Le hemos dado un breve descanso para que se recupere. Ahora lo reforzaremos y lo mantendremos a 23 milímetros, como exige la normativa europea».

