Alerta roja en Stamford Bridge tras la derrota 3-0 ante el Brighton & Hove Albion. El resultado mantiene a los Blues en caída libre: séptimos, a siete puntos de la Liga de Campeones.
Tras el pitido final, un visiblemente conmocionado Liam Rosenior fue contundente: «Nuestra actitud fue inaceptable en todos los aspectos del partido», declaró a Sky Sports. Las estadísticas lo confirman: el Chelsea vive su peor racha en 114 años.
“Sigo defendiendo a mis jugadores, pero lo de esta noche es indefendible”, admitió un desanimado Rosenior. “Debemos jugar con intensidad y garra por el club y la camiseta, y hoy no lo he visto”.
Rosenior, nombrado en enero como sucesor del destituido Enzo Maresca y con contrato hasta 2032, ve ahora su proyecto en peligro.
El equipo ocupa el séptimo lugar, a tres puntos del duodécimo, y ya no solo peligra la Champions, sino cualquier plaza europea.
El propietario estadounidense Todd Boehly ha invertido cientos de millones en la plantilla, pero ve cómo su inversión se esfuma. Quedarse fuera de Europa sería un desastre financiero y aumenta la presión sobre la directiva.
