En reiteradas ocasiones demostró Joao Félix que no encajaba en el equipo capitalino. Sus enfrentamientos con el entrenador y la afición mermaron su capacidad de disfrute.
Resignó a una cantidad importante de su sueldo para ir a Barcelona, donde se lo ve con otro semblante: "Necesitaba ir a un sitio donde pudiera practicar mi fútbol. Siempre creí que Barcelona sería mi sitio ideal, tenía que hacer el esfuerzo para volver a tener alegría jugando", fue su reflexión.
Teniendo en cuenta sus declaraciones previas, no debería sorprender a nadie que el portugués celebre un gol al Atlético de Madrid. Estuvo lejos de irse de la mejor manera del Metropolitano, y aunque en la segunda vuelta tenga que jugar en la capital española y en junio deba volver al club rojiblanco (está cedido), es probable que Joao festeje, tal vez no con rabia ni quitándose la camiseta o besándose el escudo, un hipotético gol al equipo de Simeone. Lo más difícil para Félix, en todo caso, será precisamente eso: marcar un gol.