"He venido a mandar, a tomar decisiones, a no huir de las responsabilidades". Joan Laporta volvió al Barcelona por la puerta grande. Hace justo un año, el que fuera presidente desde 2003 hasta 2010 arrasó en las elecciones que le catapultaron de nuevo al palco de un Camp Nou que se caía a pedazos en los dos sentidos, literal y metafórico, tras una gestión de Josep Maria Bartomeu con muchas más sombras que luces. El abogado, líder del Barça del sextete, cerraba el círculo tras perder ante el mismo Bartomeu en las elecciones de 2015, celebradas tras el triplete conseguido por el equipo de Luis Enrique. "A esas no tuvimos que ir, era imposible luchar contra el presidente que acababa de ganar un triplete", reconoce un miembro de la junta directiva.
Pero el 7 de marzo de 2021, Laporta arrolló a sus rivales consiguiendo más de 25.000 votos y heredó un Barça por reconstruir a todos los niveles: económico, deportivo e institucional. Lo único que iba como un tiro era el equipo femenino, mientras que el baloncesto empezaba a coger forma con Sarunas Jasikevicius en el banquillos. Méritos de Bartomeu, que también los hay. Esas elecciones pusieron a Laporta, de nuevo, en el panorama de los máximos dirigentes del fútbol. Los que toman decisiones. De hecho, pocas semanas después de llegar, dio, junto a Florentino Pérez y Andrea Agnelli, un puñetazo sobre la mesa con el proyecto -a día de hoy fallido- de la Superliga Europea de clubes. Pero dentro del club había trabajo que hacer. La situación económica era dramática y la deportiva, un caos.
Laporta y los suyos tomaron posesión el 17 de marzo tras la búsqueda desesperada de colaboradores que ayudaran a completar el aval de 124 millones de euros, necesario por aquel entonces para poder asumir el cargo. A día de hoy, este aval ya ha desaparecido por ley y no existe, por ahora, ningún requisito económico para que una junta directiva gobierne el club. Pero ese día, Laporta inició su nueva etapa al frente del Barcelona, en la que ya ha tomado varias decisiones de gran calado: la salida traumática de Messi, la destitución de Ronald Koeman, el fichaje de Xavi Hernández como técnico, la incorporación de varios futbolistas libres de contrato y, algo que va relacionado con este último aspecto, la firma de un crédito de 595 millones de euros para refinanciar una deuda altísima de casi 1.500 millones. Además, el presidente logró que la Asamblea de socios le aprobara la petición de un préstamo de otros 1.500 millones para la construcción del nuevo Espai Barça.
"Nos encontramos al club peor de los que nos imaginábamos en los ámbitos deportivo, institucional y sobre todo económico", dicen a Goal fuentes cercanas al departamento de Presidencia. "El balance del trabajo hecho es positivo. Dijimos que veníamos a recobrar la alegría del barcelonismo y se está cumpliendo. Lo vemos en el club, en la calle y en los desplazamientos", comenta tras la mejora evidente del primer equipo de fútbol masculino en el césped durante las últimas semanas, algo que ha hecho olvidar la eliminación en la fase de grupos de la Champions League sufrida a principios de diciembre.
En el ámbito interno, los empleados y ejecutivos del club también valoran relativamente en positivo el trabajo de estos 365 días, aunque las palabras parecen mostrar un poco de cautela. "Todo mejora poco a poco. Primero la economía y lo deportivo, pero luego queda organizarlo todo de nuevo", reconocen. "La sala de máquinas funciona", dicen desde dentro, donde la salida del CEO Ferran Reverter ha afectado considerablemente: "Al margen de los cambios organizativos por el tema Reverter, principalmente, las sensaciones son buenas".
Sin oposición activa
Laporta lleva un año en el cargo y, en el entorno culé, hay aspectos que cambiaron. Sobre todo, en lo referente a la fiscalización y a la crítica. El presidente sigue teniendo el foco encima, como cualquier máximo representante del club, pero en estos momentos no existe una oposición social como sí tuvo Josep Maria Bartomeu en los últimos años de su mandato debido a una gestión controvertida y muy discutida en el entorno azulgrana. A Laporta le están dejando trabajar sin ataduras, algo que Toni Freixa, rival electoral en los comicios de hace un año, quiere poner de relieve. "Lo que veo muy claro es que la gente está remando a favor y esto es muy positivo en el Barça. Veo a un entorno que no tiene ganas de comentar episodios feos y solamente tiene ganas de ayudar al equipo y de sumar. Cuando digo al entorno me refiero a los socios, a los aficionados, pero también a la prensa y a los opinadores que participan en las tertulias. Hay ganas de ayudar sea cuál sea la situación en el club. Esto ayuda, pero otra cosa es que el espíritu crítico se haya dejado un poco de lado", comenta a Goal el exdirectivo de Sandro Rosell y Bartomeu.
Freixa saca conclusiones positivas de este primer año de mandato. "Teniendo en cuenta que el club está en una situación complicada, creo que se ha gestionado bien el impacto económico en cuanto a reducir gastos y reestructurar la deuda", expresa. Además, cree que "siempre hay partes positivas, como la llegada de Xavi, los fichajes, el femenino o el rendimiento de las secciones". Aunque también, algunas negativas: "Hay otras cosas pendientes como la generación de ingresos, la obtención de patrocinios o la venta de Barça Studios. La situación reciente del CEO es un poco preocupante porque tiene que ver seguro con la gestión del club".
Quién prefiere no hacer valoraciones es Víctor Font, el otro candidato en las elecciones, que decidió publicar un mensaje en Twitter tras varias peticiones de medios de comunicación: "Gracias a todos los medios y periodistas que nos habéis pedido hacer balance un año después. Tal y como anunciamos, es tiempo de dejar trabajar al equipo de gobierno actual. Ya encontraremos el momento de poner las largas y reflexionar sobre lo que va bien y lo que hace falta mejorar".


