Arsène Wenger, el histórico entrenador del Arsenal, trató de desmarcarse de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en medio del creciente escándalo por la venta de los derechos de los torneos de la Copa del Mundo, que ahora amenaza con derribarlo de su cargo.
La UEFA trabaja en la organización de maniobras destinadas a apartar a Infantino de su puesto al frente del organismo rector del fútbol mundial.
Infantino afronta una amplia ola de indignación tras anunciar planes polémicos para vender participaciones en torneos, como la Copa del Mundo, a inversores ajenos al sistema.
Infantino se vio obligado a dar marcha atrás después de que la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol se unieran para rechazar la propuesta secreta.
Actualmente existen esfuerzos coordinados para destituir a Infantino, quien estaba dispuesto a presentarse a las elecciones para un cuarto mandato como presidente de la FIFA.
Wenger trabaja para la FIFA y aparecía a menudo sentado junto a Infantino durante la Copa del Mundo de este verano.
Tras recibir algunas críticas por su silencio ante el asunto, el histórico entrenador del Arsenal decidió emitir un comunicado oficial.
Wenger declaró: "En la FIFA, ocupo el cargo de director de Desarrollo del Fútbol Mundial. En colaboración con mi equipo, superviso el análisis de datos del juego, el centro de entrenamiento electrónico de la FIFA y el desarrollo de la formación de jóvenes a través de 60 academias en 60 países, allí donde más se necesitan, además de las competiciones juveniles por todo el mundo.
Y añadió: "Además, trabajo como asesor técnico del consejo de la FIFA responsable de las reglas del juego. No participé en este plan estratégico y solo tuve conocimiento del proyecto por primera vez a través de los informes de los medios".
Y concluyó: "La decisión de retirar el proyecto era totalmente necesaria e incuestionable, porque creo firmemente en la existencia de una FIFA independiente que sirva a nuestro deporte con compromiso, transparencia e integridad".
