La vida de Daniel Osvaldo ha tenido de todo: pasó de jugar en el Ascenso en Huracán a romperla en Europa, participar en la Selección italiana y formar parte del club de sus amores. Fue en Boca, allá por 2016, cuando después del tan mentado episodio del cigarrillo en el vestuario ante Nacional decidió retirarse del fútbol por diferencias con Guillermo Barros Schelotto. Fueron tres años y medio en los que se dedicó a la música, su otra pasión. Pero el bichito del deporte le volvió a picar y decidió regresar a la actividad.
Casi como un segundo debut, Banfield lo fue a buscar, Dani Stone se puso a punto en dos meses -desgarro mediante- y terminó debutando justo, sí justo, contra River y en el Monumental. Entró en el segundo tiempo a falta de 15 minutos y aunque no pudo mostrar mucho, se lo vio con movilidad, aunque todavía algo pesado. Eso sí, con la técnica intacta a pesar de estar tanto tiempo alejado de las canchas: casi mete un golazo de emboquillada sobre Armani.
Con la 12 en la espalda, casi como un mensaje de pasión hacia Brandsen 805, Osvaldo está de regreso, aunque no pudo ayudar a Boca como dijo que esperaba hacer.
