La última vez que a Boca le habían cobrado un penal de visitante en el campeonato local había sido el 17 de junio de 2017, en Mar del Plata, cuando el arquero Matías Vega derribó a Ricardo Centurión en una victoria 4-0 sobre Aldosivi. Desde entonces pasaron 974 días, el torneo argentino se convirtió en la Superliga, Centu pasó por Genoa, Racing, San Luis de México y Vélez, por el banco del club de la Ribera desfilaron Guillermo Barros Schelotto, Gustavo Alfaro y Miguel Ángel Russo. Hasta que un día, en Santiago del Estero, al Xeneize volvieron a cobrarle no sólo una, sino dos infracciones a favor en el área rival. ¡Y las desperdició ambas!
Transcurrieron 70 partidos desde aquel encuentro en el José María Minella y este duelo de la 20° fecha del campeonato 2019/20 frente a Central Córdoba. Resulta extraño creer que, en 6.300 minutos de juego, ningún jugador de Boca haya recibido una infracción. Pero ningún árbitro lo advirtió, hasta que Facundo Tello sancionó la notoria mano de Ismael Quílez luego de un centro de Frank Fabra, a los 36 minutos del primer tiempo, cuando el equipo de Russo ya ganaba 2-0. La responsabilidad del remate quedó en manos del capitán Carlos Tevez, que ya había anotado el 1-0 cuando el partido recién comenzaba. Pero el Apache falló: su remate anunciado hacia el palo derecho del arquero se encontró con las manos de Diego Rodríguez, que desvió el disparo al córner.
Ya en el complemento, cuando el Xeneize goleaba 4-0 y la fiesta era total, Matías Nani lo bajó a Tevez dentro del área a los 36 minutos y el árbitro volvió a señalar el punto penal. Esta vez, la responsabilidad recayó en Franco Soldano, que decidió abrir el pie y remató suave hacia el palo izquierdo del Ruso, que nuevamente adivinó y desvió el remate. En toda su carrera previa a este encuentro, al arquero le habían ejecutado 24 penas máximas y no había podido atajar ninguna. Y en una misma noche, detuvo dos. Sin embargo, de poco le sirvió a su equipo.
