Para Lautaro Martínez, la Copa del Mundo finalizada hace exactamente un mes tuvo un sabor agridulce. Porque nadie le quitará que formó parte del plantel de la Selección argentina que, el 18 de diciembre, venció por penales a Francia y levantó el trofeo más importante del deporte. Sin embargo, a nivel personal, queda la espina de no haber podido hacer lo que mejor hace y que volvió a demostrar en la Supercopa de Italia.
El Toro no convirtió goles en ninguno de los siete partidos jugados por la Albiceleste en Qatar, más allá de los anulados en el debut ante Arabia Saudita y el penal convertido contra Países Bajos. Sin embargo, desde su regreso a Inter, no para de festejar y ya lleva dos en Serie A, uno en Coppa Italia y uno más ante Milan para quedarse con un nuevo título, en cinco partidos jugados.
Pero más allá de la estadística y la cantidad, lo que sobresale este 18 de enero en Riyadh es la calidad: el Neroazzurro llevaba dos de ventaja cuando, a los 77', el argentino se llevó arrastrado a Tomori, la paró de zurda y, con tres dedos de la derecha, la tocó suave al palo opuesto. ¿El festejo? A lo Messi, mostrando la 10 a la Curva tras un verdadero golazo para un 3-0 inapelable en el Derby della Madonnina y nuevo título para Inter.
