Una colección de rivales en el piso

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El partido de Messi ante México, por los octavos de final del Mundial 2010, fue el de mayor eludidos de la Pulga en esta competencia.

Si se mira a la distancia la carrera de Lionel Messi en los Mundiales, se puede percibir con bastante evidencia cómo su ADN fue cambiando a lo largo de los años. El chico del 2006 era un irresponsable con potencial de fenómeno que todavía no había aprendido a jugar al fútbol. El del 2014, ya más maduro, un jugador completísimo. El del 2010, en cambio, todavía no tenía herramientas fundamentales como el de Brasil (la pegada en pelota parada, por ejemplo) pero contaba con un nivel de desequilibrio bastante fuera de lo normal.

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En los octavos de final de Sudáfrica 2010, ante México, Messi demostró en casi todas las secuencias que tuvo en el partido que en la historia de los Mundiales deben haber existido muy pocos jugadores tan desequilibrantes como él. 

En los partidos amistosos previos al Mundial, Maradona estaba bastante enamorado del 4-4-2. Contra Alemania, en el último encuentro 'serio' antes de la gran cita, jugó con Romero; Otamendi, Demichelis, Samuel y Heinze; Jonás Gutiérrez, Javier Mascherano, Verón y Di María; Higuaín y Messi. Pero, en el Mundial, apostó por un esquema mucho más ofensivo, con un jugador de ataque más: Tevez (el problema luego fue que no encontró equilibrio para el resto de los sistemas, especialmente en el defensivo).

Argentina México

En ese esquema ofensivo, Messi encontró un equipo que tuvo variantes y ofertas de paso. Por eso, más allá de la explosión que representaba cada vez que tomaba la pelota, se trataba de un equipo que generaba diagonales, ofertas de pase y buenos movimientos como para que la Pulga pudiera desequilibrar. Y lo hizo, más allá de que no terminó de ser la figura que todos esperaban (no hizo goles en cinco partidos, de hecho).

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Ante México, Messi eludió a once rivales, su número más alto en los Mundiales. Ante Holanda, en las semifinales del 2014, dejó en el camino a diez rivales, mientras que ante Bosnia, Irán, Suiza y Alemania lo hizo siete veces.

Messi Mundiales

Necesitó retroceder mucho. Tomó muchas pelotas casi en zona de mitad de cancha y, desde ahí, cuando alguno de los volantes central se acercaba, los eludía. Torrado y Guardado, los que más lo sufrieron. ¿El resto de la fórmula? A los 23 años, Messi estaba en la cima física. Pura velocidad. No tenía demasiados golpes encima ni dolores, por lo que se bancaba cualquier patada, cualquier molestia. En ese partido, dio una colección de dejar rivales en el piso.

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