Boca tiene 46 puntos en la Superliga. Está a ocho de Talleres, su único escolta, y a 23 de River. Es el que más partidos ganó (15 de 19) y uno de los que menos perdió (solo tres). Con 36 tantos, es el más goleador (tiene seis más que Racing, el segundo), y es el segundo con la valla menos vencida (solo le convirtieron 11 veces). Nada de todo eso se notó en Mendoza, en donde falló otra vez en un partido decisivo.
El Millonario no fue más que el Xeneize: apenas si llegó dos veces, hizo dos goles y tuvo al arquero como figura. Pero con eso le alcanzó, porque el equipo de Guillermo Barros Schelotto no solo fue un fantasma de lo que suele ser cada domingo, sino que, además, no mostró ninguna respuesta a la hora de dar vuelta una situación adversa. El DT pudo poner al once ideal, pero ninguno de sus mejores futbolistas aprobó otra final.
¿Quiénes fueron los aplazados?
- Frank Fabra: no pesó en ataque, su mejor aspecto, y se vio desbordado en defensa. En la jugada del penal no siguió la marca y en el segundo gol queda a medio camino entre salirle a Scocco o quedarse con el Pity Martínez. Ni una, ni la otra.
- Wilmar Barrios: se vio superado por el ex-Huracán, a quien no solo no le pudo quitar la pelota, sino que además no lo dejó ser el eje en la salida. Se perdió en el medio y dejó huecos a su espalda y a sus costados, que fueron aprovechados por el '10' del Millonario.
- Nahitan Nández: el uruguayo corrió como siempre, pero no tuvo ninguna influencia directa en el funcionamiento. Llegó poco al área, no ocupó los espacios y no encontró nunca su lugar en la cancha. Tuvo libertades y no las supo aprovechar.
- Edwin Cardona: salió en la foto de los dos goles. Hizo un penal infantil y, luego, no solo no cortó a Nacho Fernández en la salida del avance del 2-0, sino que, encima, lo soltó cuando ya estaba llegando al área. En ofensiva, poco y nada. No se escondió y la pidió siempre, pero no consiguió hilvanar casi ningún pase de peligro.
- Carlos Tevez: tuvo la oportunidad de exculparse tras su escapada a China y la desperdició. No pudo ante Maidana y Pinola y, cuando se tiró atrás, tampoco hizo la diferencia. Estuvo impreciso en los pases y no logró sacarse a casi ningún marcador de encima.
Por detrás de ellos, aparecen Cristian Pavón, quien exigió como siempre, pero no pudo terminar bien casi ninguna situación -no solo por errores propios, sino también por no llegar bien acompañado al área-, y Pablo Pérez, el líder futbolístico del mejor momento del equipo -en el inicio del segundo tiempo-, pero que estuvo intermitente.
Las chances se empiezan a acabar. Si el objetivo es la Libertadores, el DT y los jugadores deberán replantearse varias cosas. En la Copa, como en las finales, no hay segundas oportunidades.




