Tanto Atlas como Puebla marcaron un precedente en la Liga MX por haber sido los primeros clubes involucrados en que fueran sacados del terreno de juego por el grito homofóbico .
Luego de una primera llamada de atención en la que se detuvo el partido por varios minutos, el grito volvió a salir a la luz y el central Adonai Escobedo optó por enviar a los jugadores a los vestidores del Estadio Jalisco.
Mientras esto sucedía, Martín Nervo se acercó a la Barra del Atlas para pedir calma y que no volvieran a emitir el canto, mismo que de repetirse pudiera haber significado que se suspendiera definitivamente y que el próximo partido como local en el Coloso de la Calzada Independencia pudiera jugarse a puerta cerrada.
Tanto FIFA como la Federación Mexicana de Futbol han buscado sumar esfuerzos para erradicar un grito que ha causado sanciones económicas al futbol mexicano debido a incidentes en partidos del combinado nacional mayor.




