Riquelme, el Quinquela del fútbol: el pintor que enamoró a Boca

Hay jugadores con potencial. Hay proyectos. Hay ideas de un crack que puede aparecer. Y están los jugadores que nacieron para ser diferentes.

Como Juan Román Riquelme.

El debut con la camiseta de Boca fue un presagio de su carrera. Un club necesitado de ídolos, un crack con una personalidad fuera de lo común.

Mientras formaba sociedades doradas en las selecciones juveniles de Argentina, necesitó un par de temporadas de transición para la explosión final. Con Bianchi, las dudas quedaron de lado. 

Amante de la pelota. Dibujante de lo imposible. Imaginación infinita. Riquelme se hizo dueño del club del huevo, huevo y huevo con el balón bajo la suela como única condición innegociable.

Los socios vitalicios de Boca empezaron a correr un apodo de puro cariño y mística de barrio: Quinquela. Quinquela, el artista. El pintor de La Boca.

A la teoría de que no corría o que carecía de rigor físico, respondía con batallas ganadas para aguantar la pelota. En Brasil. En la Bombonera. En Japón. En los torneos más duros, contra los mejores.

Supo hacer sus amigos afuera de la cancha y sus socios adentro. 

Europa lo miraba de reojo.

Un entrenador que nunca lo entendió lo dejó en las sombras en el Barcelona. En Villarreal, un equipo chico al que puso en las escalinatas de la gloria, volvió a sentirse único, irreemplazable. 

Ni la Copa América ni el Mundial. La Selección argentina fue una espina, como para toda la generación de jugadores argentinos de los últimos 30 años.

Volvió a Boca a escribir más historia. El patio de la casa se hacía irresistible. La Copa Libertadores 2007 fue de él. De nadie más que él.

Los últimos años de su carrera fueron un coqueteo con el que siempre se mantuvo en lo más alto. Con entrenadores que no lo mimaron tanto. Con dirigentes que le mostraron la puerta de salida. Con varios problemas físicos. Trabas para que el sueño de jugar hasta los 40 fuera imposible de cumplir.

En Argentinos, se dio un gusto final.

Riquelme disfruta del fútbol desde los asados, el mate con amigos y el análisis de una cabeza que funciona diferente al resto a la hora de analizar el juego,

El fútbol cambió y la nostalgia por el tipo de jugador que representó es una ola gigante que choca ante la era moderna del gimnasio, el físico, el correr y correr.

Para siempre quedarán las pinturas del artista más increíble. Riquelme. Quinquela. El pintor de los sueños que se cumplen.

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