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¿Qué es lo que le pasa al Betis?

5:15 GMT-6 24/11/20
Betis Athletic LaLiga
El club vive cada temporada en el Día de la Marmota y la afición ve cómo desfilan jugadores, directores deportivos y entrenadores sin que nada cambie.

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No es que sea Twitter la plataforma más indicada para tomar referencia de nada. Es más, ni siquiera me gusta acudir a ella en estos momentos pero, ante un Villamarín vacío, es la única muestra representativa del hartazgo del bético y ayer se pudo comprobar. Un hartazgo que provoca hastío y deriva en indignación cuando presencia escenas como las del partido de ayer. Un ciclo que el aficionado del Real Betis está más que acostumbrado a secuenciar una temporada tras otra. Y claro está, vivir con demasiada frecuencia esta concatenación de hechos hace que se recurra a una pregunta. ¿Qué es lo que le pasa al Betis?

Qué es lo que le pasa al Betis para que desembarque un director deportivo de prestigio como Antonio Cordón y en su primera ventana de fichajes no haya respondido a lo que necesita el equipo. La defensa era, y es, el gran mal de este equipo, en esa zona se ha fichado, pero el conjunto verdiblanco es ya el equipo más goleado de LaLiga. Bien es cierto que el extremeño está remodelando el área deportiva, involucrándose mucho en la cantera y construyendo una nueva filosofía. Pero también es cierto que el Betis necesita resultados inmediatos. Puede que no sea justo para un primer proyecto de Cordón, pero tampoco es justo hacer esperar más al bético con peregrinaciones por desiertos. Si la brújula se ubica más o menos bien se encuentra un oasis pero si no, toca seguir tragando arena. Además, sabía en el proyecto en el que se enrolaba y las exigencias inmediatas del club. Y lo que había en la caja.

Qué es lo que le pasa al Betis para que un entrenador de éxitos en grandes entidades no enderece el rumbo de un equipo desorientado. A principio de temporada parecía haber encontrado la fórmula para taponar la sangría de goles. Y no solo eso, también la de un juego más o menos atractivo. Pues en la jornada diez no hay rastro ni de lo uno ni de lo otro. La imagen de Pellegrini ayer en el banquillo del nuevo San Mamés parecía la de un hombre desbordado. Ni en Getafe, ni en Barcelona, ni en Bilbao se vieron detalles de ese brillante entrenador que maneja planteamientos y cambia partidos. Y, al igual que el director deportivo, sabía el plantel con el que iba a contar y cómo se iba a desarrollar el mercado de fichajes.

Qué es lo que le pasa al Betis para que jugadores como Juamni o Borja Iglesias, por decir los más claros pero no los únicos, no terminen de rendir. Juanmi, en la Real Sociedad, fue un jugador de 6, 10 y 15 goles en sus tres campañas sumando las diferentes competiciones. En el Betis ha vivido el infortunio de las lesiones y sus aportaciones se alejan de ese jugador txuri-urdin. Con el Panda pasa igual, con la diferencia que no ha sufrido lesiones y sí una falta de confianza en sí mismo desoladora. Ambos alejados de sus mejores versiones. Aunque también es aplicable este ejemplo al nivel actual de Bartra, también al bajón de Mandi o a lo que se esperaba de Tello. Jugadores de calidad, que han estado a un nivel top pero que no consiguen tener continuidad por una cosa u otra.

Qué es lo que le pasa al Betis para que Fekir o Carvalho no quieran coger el mando del equipo. Ninguno de los dos jugadores ha dado ese paso al frente para tirar del equipo y convertirse en referentes. Y por calidad no será. Fekir, aunque a cuentagotas, ha dado muestras del jugador que maravilló en Lyon. El partido de ayer era para que Carvalho dijera el clásico ‘aquí estoy yo’, pero ocurrió que Rodri, un canterano, dio más muestra de querer ser protagonista que él. Una pena que ninguno de los dos quiera coger el camino de Lo Celso o Pau López, crecer en su carrera deportiva y hacer crecer al Betis; primero en juego y después en las cuentas.

Son ejemplos de esta temporada, pero que tienen alguna aplicación a un pasado muy reciente. Cuestiones que traspasan la frontera de lo futbolístico y que se antojan difíciles de explicar en un club que vive cada temporada en el Día de la Marmota. La afición ve cómo desfilan jugadores, directores deportivos y entrenadores mientras que ni siquiera puede protestar en el Benito Villamarín.