Pisculichi y Barovero, juntos con GOAL: River, Gallardo, Boca, Juanfer y la posible vuelta

"De película", así definen a la noche del 27 de noviembre de 2014, aquella en la que River derrotaría a Boca en el estadio Monumental, en lo que muchos creen que fue "la vuelta de página" que le permitió plantársele al eterno rival y comenzar a cambiar el rumbo. Después la historia es conocida: el Millonario saldría campeón de la Sudamericana 2014 y comenzaría a escribir un libro aparte sobre cómo jugar los superclásicos.

"No importa el género, sino la capacidad", Barovero y Pisculichi sobre las mujeres en el fútbol

Los que eligieron esas dos palabras fueron ni más ni menos que los dos máximos protagonistas de esa noche, Marcelo Barovero, quien en sus manos retuvo una pelota que le permitiría seguir respirando a las mas de 60 mil almas presentes esa noche, y Leonardo Pisculichi, autor de un golazo ante el Xeneize que sellaría con una corrida para abrazar al Muñeco Gallardo. El técnico hacía pocos días había perdido a su mamá. Porque sí: esa noche tuvo todos los condimentos para convertirse en un guión futbolero.

Ahora los años pasaron y algunos podrían pensar que fue el destino o la casualidad la que los volvió a juntar en el Burgos de España. Pero no: "Me volvió loco, me convenció", asume Trapito y lo mira a Piscu, que se ríe, pero todavía no le pagó ningún asado. "Pero lo paso a buscar y lo llevo todos los días a entrenar, ojo", aclara. Hay química y hay un hilo invisible que los une, la humildad para no creerse póster ni bandera y seguir disfrutando de los pequeños momentos. 

-¿Cómo fue el reencuentro en el Burgos?

-(Barovero) Hablé mucho con él y me terminó convenciendo, ja. Después de vivir tantas alegrías, viajes, momentos, es inevitable recordar y sentir ganas de repetir las mismas alegrías acá. En definitiva lo que buscamos es dar alegría a los hinchas y ojalá entre todos podamos hacer seguir creciendo el proyecto del Burgos, que aportemos desde nuestro lugar.

-(Pisculichi) Todavía no pagué un asado, estamos organizándolo. Por lo menos lo paso a buscar todos los días para ir a los entrenamientos, estámos tratándolo bien al Chelo. El reencuentro es espectacular, volver a compartir vestuario con él, con todo lo que nos tocó vivir. Es una alegría enorme, esperemos esta temporada cumplir los objetivos que nos pactamos como grupo.

-¿Se acuerdan de cómo vivieron la previa a ese partido ante Boca por la Sudamericana? 

-(Barovero) Fue único, más que la noche previa, durante el día del partido uno va sintiendo la presión, por todo lo que nos jugábamos, por lo que significaba. Personalmente, sentía que era el momento para marcar la historia a nivel grupo y revertir lo de los últimos años. No podía permitirme que me hagan gol, además por el resultado de la ida, pero me acuerdo de eso: tratando de mentalizarme, de confiar en mis compañeros, porque en definitivamente adentro de la cancha dependés de ellos. Yo veía a diez fieras con las mismas ganas que yo, eso te pone en un compromiso y a la vez te daba cierto alivio.

-(Pisculichi) Recién me reía escuchándolo porque no demuestra la presión que siente, si es que realmente la siente. ja. Porque el día ese después de atajar ese penalazo a él se lo notó tranquilo, muy normal, y nosotros saltábamos por todos lados. El día anterior cuesta dormir, pero realmente confiábamos mucho en ese plantel, en que íbamos a sacar ese partido adelante por cómo funcionábamos como equipo. A lo mejor uno se va dando cuenta más con el tiempo, lo que reflejó ese partido. Hubo un cambio a partir de ahí.

-¿Y cómo describirían esa noche para un español que conozcan ahora y que no haya estado?

-(Barovero) Fue de película, mucho más de lo que podríamos imaginar nosotros dos. No solo fue una noche muy importante para la historia del club, sino para nosotros dos. Nos marcó, jamás lo hubiera imaginado porque es muy fuerte lo que nos empezó a pasar a partir de ese momento. 

-(Pisculichi) Mi representante es de la vereda de enfrente y me decia 'vas a hacer un gol y vas a salir faltando 15 minutos, y lo vamos a empatar'. Iba caminando al banco pensando 'que no se de lo que dice este loco', por suerte no se dio, ja. 

-¿Cuál es el secreto de Marcelo Gallardo, es Google?

-(Pisculichi) Tiene una personalidad muy grande, la personalidad que tiene en el día a día, en el mano a mano con el jugador es muy importante. Eso me marcó mucho, más allá de lo estratega que es por naturaleza. Lo que tiene es que lo que te dice o te marca, se da: empezás a creer, a confiar en lo que te pide. Los resultados están a la vista.

-(Barovero) El día a día, la intensidad, obligarte y ponerte en compromiso de tener que dar lo mejor. Esa exigencia es realmente la que el jugador necesita para explotar, para ver los límites de cada uno. Eso es lo que tenemos que entender para estar a la altura de un club tan importante, en cada partido, cada semana, él nos mentalizó de esa manera.

-¿Sentiste alguna vez que el periodismo influyó en tu llegada a la Selección o mismo algunos prejuicios al llegar a River?

-(Barovero) No lo sentí así, o internamente sabía que estaba preparado para llegar a River, por la exigencia tan alta que había tenido en Vélez. Para mi es tiempo perdido o querer pelear contra un sistema que ya está hecho de esa manera. No gastaba ni gasto energía, respeto el trabajo de cada uno, no hay que perder tiempo en batallas que no vas a ganar. Una vez que termina un torneo por más que lo hayas ganado o no, hay que volver a trabajar la siguiente semana, así que no tenemos tiempo para hablar, creo. Hay que trabajar y responder adentro de la cancha, porque llevamos la ilusión y el sentimiento de muchos hinchas, eso para mí es lo más importante: el compromiso con la gente que va en busca de una alegría. La cancha es el verdadero lugar donde debemos hablar los jugadores.

-¿Piscu, se hablaba de este tema en el vestuario de River cuando no lo citaban para la Selección?

-(Pisculichi)  Sin dudas fue injusto. Lo hablábamos entre nosotros, por todo lo que había hecho se merecía una oportunidad en la Selección Argentina, por todo lo que había hecho. Por cosas del fútbol o no sé por qué tema no se le pudo dar, pero hubiera estado a la altura y hubiera sido muy importante para la Selección, lo merecía totalmente.

-¿Cómo recordás tu partido al irte de River y por qué te cuesta asumirte como ídolo?

-(Barovero) No encuentro palabras para describir lo que fue esa tarde noche que me tocó vivir, fueron muchísimas emociones juntas. Voy a estar siempre agradecido porque se que no pasa siempre y a todos los jugadores. Lo de ídolo es difícil aceptarlo, porque uno lo ve y estar en imágenes en un club que tiene tanta historia, tantos años y haber tenido la posiblidad de vivir cosas tan lindas y tan fuertes, que te pongan cerca o a la par de realmente ídolos que transformaron el puesto de arquero, la historia no solo de River sino del fútbol argentino es algo que a cualquier jugador lo incomoda, je. Todo lo que va pasando con los años va aumentando el recuerdo y es emocionante, no tengo palabras de agradecimiento para lo que es el club, el club en definitiva son los hinchas.

-(Pisculichi) Para mi sí, es ídolo. Lo tuve como compañero y sé lo que es. Pero lo que le demuestra la gente habla por sí solo, no es fácil conseguir cosas como las que nos tocó vivir. Él fue muy importante en esas copas y la gente se lo reconoce, para mí es un ídolo total. 

¿Qué pensás del tema de Juanfer Quintero, que se está por ir a China, vos te arrepentís de haberte ido?

-(Pisculichi) Son decisiones personales, no me meto en las decisiones de cada jugador. Obvio que por la calidad de jugador que es y por lo que le dio a River me gustaría que se quede para seguir disfrutándolo en el Monumental, pero son decisiones personales. En mi caso puedo decir que a lo mejor si no me hubiera ido no hubiera entendido lo que es el mundo River y extrañarlo tanto, la forma de competir y estar exigiéndote todo el tiempo, que es lo que te hace aún mejor como futbolista. Desde ese lado siento que no me tendría que haber ido, en este caso fue decisión mía, pero uno nunca sabe lo que podría haber pasado, quizás si yo no me iba estaba en la cabeza de otro sacarme, en definitiva uno no tiene la verdad de nada, son decisiones.

-¿Y estás para pelear un lugar si te llaman para volver?

-(Pisculichi) Sin dudas si tuviera esa oportunidad, que uno la ve lejana, no lo pensaría. Terminar un ciclo de esa manera sería algo espectacular, pero la realidad hoy es otra, defiendo los colores del Burgos y trataré de hacerlo de la mejor manera para apoyar y cumplir los objetivos.

Anuncios
0