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Pasillo al Barcelona hacia el título de Liga

11:08 GMT-5 08/04/18
Diego Simeone Zinedine Zidane Real Madrid Atletico LaLiga
El Real Madrid dominó el derbi, pero Oblak y el gol de Griezmann evitaron la victoria blanca (1-1). Ninguno perdió, pero sólo celebraron los culés

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Tenían relativamente poco que ganar. Y jugaron como si no tuvieran nada que perder tampoco. Real Madrid y Atlético se veían las caras en el Santiago Bernabéu en un periodo de entreguerras, justo entre ambos partidos en Europa, el que es el objetivo principal de ambos equipos este curso con el Barcelona muy lejos en la tabla doméstica. Y seguramente alentados por el buen resultado de ambos en la ida, tanto blancos como rojiblancos saltaron al césped dispuestos a convencer a todos de que el bastón de mando de la capital valía la pena. Los dos equipos con un 4-4-2 sobre el papel, sin espacios ni fugas entre líneas que regateasen lo que fue un choque cara a cara por todo el campo entre los veintidós jugadores. Una batalla soberbia en su primer acto, digna de un derbi en primavera.

Y es que sólo en la primera parte hubo ocasiones por doquier. Más del lado blanco, quien tuvo casi todo el dominio antes del descanso, pero Costa también llegó a gozar de un mano a mano que fue desbaratado por Keylor Navas. En el otro lado del campo, Oblak se empeñó en erigirse un gigante ante Varane en otro mano a mano dentro del área, mientras que su larguero ‘escupió’ dos tiros de Asensio y Marcelo cuando se colaban dentro también. Dentro de su área, era la ley del esloveno. No hubo otra en la primera parte.

Eso sí, fue diferente cuando apareció Cristiano de por medio. El ‘7’ no tuvo ninguna ocasión franca en toda la primera parte, y rompió el muro indio en la primera que le dejaron tras el descanso. Como John Wayne, no necesitó de dos balas. Un errático Gareth Bale centró bien esta vez desde la izquierda, y Ronaldo fusiló a Oblak de volea cruzada. Otro gol más a su colección de obras de arte en partidos clave. El gesto de Zidane desde el banquillo lo dijo todo: “Es imparable”. Realmente lo es. 

Sin embargo, para desgracia madridista, el golpe en la mesa del ‘7’ apenas tuvo resonancia. Pues cuatro minutos más tarde, Griezmann marcaba el empate tras una serie de rechazos en el área. Se sabía de su enorme calidad, también de su extravagante gusto para las celebraciones, pero aun así el gol dejó mudo al Santiago Bernabéu. Sobre todo, cuando un instante después, Zidane sustituía a Ronaldo, el gran generador de ilusiones de los blancos a día de hoy. En su lugar, salió Benzema para formar dupla atacante con Bale. Que viene a ser como si en mitad de una proyección de la última película de Oscar te ponen Disney Channel sin mediar explicación. Y nadie dice que los dibujos animados no vengan bien en algún momento, pero no en éste desde luego. Simeone, que a su vez sustituyó a Costa por Gabi, también contribuyó lo suyo a que se atragantasen las palomitas. 

Poco después, Zidane intentó dar un último impulso con Isco y Modric en el último cuarto de partido. Correa y Gameiro saltaron al campo algo más tarde también. Pero ninguno de los cuatro terminó por levantar el derbi al cielo de Madrid. Eso sí, ni con Juventus y Sporting Lisboa tras la esquina se firmó el armisticio dentro del campo que parecieron buscar los entrenadores desde el banquillo. Es más, Ramos tuvo el gol en el descuento en una falta directa que salvó milagrosamente Oblak. El electrónico no se movió más. La vía de Europa sigue intacta, ningún equipo perdió, y nadie cayó lesionado. Pero el único que lo celebró ni siquiera estuvo en el Santiago Bernabéu: el Barcelona, que ya ve claro el pasillo hacia el título de Liga.