Ruben Uria BlogGoal

Parejo, una crisis, un perdón y una denuncia de capitán

Ruben Uria BlogGoal

"Si queremos estar en los puestos de arriba tenemos que jugar los partidos como hombres. Parecíamos un equipo juvenil y eso no se puede permitir". No habla un cualquiera. Son palabras de Dani Parejo, capitán del Valencia CF y a la sazón, el jugador con más categoría de la plantilla. El de Coslada, obligado por ese brazalete que luce en su brazo, decidió ponerse el primero en la fila de las responsabilidades, empatizando con el aficionado y metiéndose en la piel del socio que, cada año, saca su abono y lo paga religiosamente. El capitán habló alto y claro. Pidió perdón a la gente - aunque de eso también se estén cansando los aficionados-, interiorizó culpas, tuvo espíritu autocrítico, dijo que las cosas tenían que cambiar mucho para que el Valencia acabase esta temporada entre los cuatro primeros y reconoció que es un momento duro para el vestuario. Amén. 

Eso sí, esta vez las palabras de Parejo, peso pesado del vestuario, tuvieron una carga de profundidad importante. El capitán tuvo la gallardía de levantar la voz, la dignidad de señalar a los que toman decisiones y el suficiente cuello como para girarse al palco. Primer aviso a navegantes: "Tenemos que reflexionar todos, no solo la plantilla, sino el club también". Segunda advertencia: "Tenemos la posibilidad de firmar un defensa, hay que darle más importancia a este asunto". Palabras sinceras, valientes y comprometidas. Frases que reconfortan al aficionado y no van a gustar en Singapur. En su momento, Peter Lim fregó el suelo con Mateu y Marcelino, que heredaron un muerto y devolvieron un campeón. Lo hizo a conciencia, sabiendo que su decisión era impopular, pero imponiendo su voluntad: no tolera disensiones, ni opiniones contrarias, ni decisiones que no favorezcan su negocio. Cuando el ego de Singapur entró por la puerta, Marcelino saltó por la ventana. Lim colocó a Celades, el vestuario tiró de profesionalidad y a corto plazo, se ganó. Eso calmó al valencianismo, que pensó que la crisis había pasado. Hace un mes, el barco de Celades estaba hasta los topes y según las terminales afines a la propiedad, todo era una balsa de aceite. Había que ganar y se ganaba. Adelante.

Meses después, las palabras de Parejo son las que son: el perfecto retrato de un proyecto deteriorado, mal gestionado y peor articulado. La plantilla, que luchó con una profesionalidad enorme para sacar el "marrón" adelante, ahora ve cómo no le salen las cosas. Y Celades, que no es culpable pero tampoco es solución, heredó un equipo campeón y trabajado, que ahora parece lejos de su mejor versión. Parejo, valiente, dijo lo que los aficionados ven: un Valencia con defensa de cartón, un grupo que compite cada vez peor, que sufre una plaga de lesiones, qye está eliminado en Copa, casi fuera en Champions y que tiene algo lejos el cuarto puesto. Parejo dijo una verdad como un templo. Una que se reconocerá en Valencia y quién sabe si le pasará factura desde Singapur. Parejo no cargó contra el club, ni contra la propiedad, pero sí invitó a los que mandan a reflexionar. Conclusión: Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo y puedes engañar a algunos todo el tiempo, pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.

Rubén Uría

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