Viktoria Plzen, Champions League 2022-23Getty Images

Parar las balas y convertir la Coca-Cola en Pepsi

La palabra es "milagro". Samuel L. Jackson, en la efervescente 'Pulp Fiction', definía así el concepto: "Dios pudo haber parado las balas o haber convertido la Coca-Cola en Pepsi, o haber encontrado las llaves de mi jodido coche. No puedes juzgar algo así por su mérito. No importa si lo que experimentamos fue un auténtico milagro o no, eso es insignificante. Lo que tuvo significado es que sentí la mano de Dios". Eso necesita el Barça. Que el Viktoria Plzen pare las balas en Milán y que convierta la Coca-Cola en Pepsi. Así el Barça sentiría la mano de Dios. Xavi ha citado a su equipo para ver el partido en el vestuario, hay periodistas que hacen conexiones desde la catedral de Barcelona, aficionados que elevan sus plegarias en las redes sociales, hinchas que tuitean disparatadas promesas si el "milagro" se consuma, socios que se preguntan si el club debería ofrecer un incentivo al cuadro checo y hasta quien fabula con una futura invitación al Gamper. Dicen que los milagros existen. Y es legítimo, porque hay quien mira las piedras en las que tropieza como pasos hacia la gloria..

Mientras los optimistas siguen devanándose los sesos para encontrar motivos racionales o irracionales, los pesimistas aparecen como lo que son. Optimistas bien informados. Son los que creen que el Plzen no tiene nada que hacer y son los que sienten vergüenza pensando que, después de 150 millones invertidos en fichajes, el Barça ha terminado dependiendo de un equipo cuyo presupuesto es una broma. En ese lado de la ventanilla no se atiende al corazón, ni al deseo, ni al lado más soleado de la realidad. El pesimismo también tiene sus motivos. El primero, que incluso contando con que el Viktoria hiciera la machada, después el Barça tendría que ser capaz de ganar al Bayern de Múnich. No habría un ridículo mayor que el Plzen obre el "milagro" y el Barça sea luego incapaz de ganar al ogro bávaro.

De propina, algo flota en el ambiente, aunque el culé más visceral se niegue a reconocerlo. Si el Barça queda fuera de la fase de grupos, volverá a tener cara de jueves. Dos temporadas sin Messi, dos años en la Europa League. Y sin embargo, habrá un fracaso mucho mayor que jugar la Europa League. No ganarla. Dicen que los 'milagros' existen. Y que los deportivos no tienen nada que ver con los divinos. El Barça necesita uno. Al estilo Samuel L. Jackson. Que el Plzen pare las balas en Milán y que la Coca-Cola se convierta en Pepsi.

Rubén Uría

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