Para vos, que pasaste quince años negando desde el rencor al tipo al que todo el mundo disfruta y admira, porque su fútbol es patrimonio de la humanidad. Para vos, que te empeñaste en prefabricar un debate artificial, orquestado desde la envidia, cuando en realidad nunca hubo debate ni comparación con alguien que no la admite. Para vos, que te llenaste la boca diciendo que Messi nunca podría ser el mejor de todos los tiempos porque le faltaba un Mundial que ha ganado con mérito, cuando menos se esperaba, con 35 años y sin la velocidad de antaño, pero con una zurda inmortal que nos ha dado felicidad a todos, seamos del país que seamos y tengamos el equipo que tengamos. Para vos.
Para vos, que comparaste a alguien único con todo hijo de vecina que vistiera la camiseta del equipo que siempre tiene que salir en la foto, por lo civil o por lo criminal, porque cuando no es así, sus telepredicadores patalean como niños de teta. Para vos, que fabricaste un discurso impostado, generando portadas y rellenando tertulias, preguntándote quién era el mejor de todos los tiempos, para ahora que ya lo sabes, salir airoso del "marrón" con la cantinela de que es muy difícil comparar épocas y jugadores. Para vos, que asesinaste la reputación del tipo que ha sido Maradona todos los días, usando a Diego como arma arrojadiza, con el único fin de machacar al que recibió la herencia de Maradona y la sublimó con tanta brillantez como regularidad. Para vos.
Para vos, que sigues negando que un tipo que ha ganado Mundial, Copa América, Champions, Liga, Copa, seis Botas de Oro y siete Balones de Oro, es el mejor. Para vos, que balbuceas Di Stéfano, Pelé, Cristiano y hasta Chitalu, como si en la cueva moral en la que habitas no hubiera Wi-Fi para comprobar que los datos son inapelables y no mienten. Para vos, que pusiste a enfriar el champán repitiendo que Messi jamás ganaría un Mundial, porque no era un líder, porque agachaba la cabeza, se escondía y era un ‘pechofrío’. Para vos, que le cuentas, a quien aún tiene estómago, que Messi no aparece en los momentos clave, cuando ha marcado en fase de grupos, octavos, cuartos, semifinales y final. Para vos, que dices que siempre le ponen alfombra roja a Leo, cuando le ha ganado una Champions a Cristiano, una Copa América a Neymar y un Mundial a Mbappé. Para vos.
Para vos, que presumes de ser español, muy español y mucho español, cuando la verdad es que te toqueteabas con Brasil y tras el baño de realidad, tuviste más selecciones que neuronas, haciéndote mexicano, polaco, australiano, croata y hasta francés, para evitar lo que sabías que era inevitable. Para vos, que imploraste que Benzema fuera campeón del Mundial, de ‘Masterchef’ y de ‘La Voz Kid’, mientras te hacías fan incondicional de Souttar, Van Gaal, Pepe y todo bicho viviente que pusiera un palo en la rueda argentina, con tal de que Leo no levantase la copa linda que pereseguía y también merecía. Para vos.
Para vos, que hablas de saber ganar mientras no sabes perder, que vas de digno exigiendo ética y valores a los argentinos, olvidando que siempre fuiste un macarra de la moral, al que se le caía la baba con la pancarta famosa del dedo que señalaba el camino. Para vos, que vives del barro, la campaña, el prejuicio y la conspiración, fabulando arbitrajes tendenciosos y Mundiales comprados, porque crees que los triunfos de los tuyos siempre son inmaculados y los del resto siempre están manchados. Para vos, que fabricaste y vendiste la gran mentira del debate con CR7, cuando siempre estuvo, está y estará varios cuerpos por detrás de Messi. Para vos, que vivías en el éxito pensando que ibas a bailar la samba con ‘Vini Elliot’, festejando la eliminación de España y pensando que Messi iba a ser la decepción del Mundial. Para vos, que perdiste la vergüenza que sigues sin conocer, suplicando a Mbappé que salvase al fútbol, cuando hace días le matabas en público por reírse del equipo y del presidente del que nadie se puede reír. Para vos, que negaste al más grande haciéndote cada día más pequeño. Para vos, que te engañaste durante años pensando que este cuento maravilloso no tendría un final feliz. Para vos.
Rubén Uría




