Odegaard, tras los pasos de Eriksen

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El Real Madrid confía en el noruego, pero no está claro que pueda tener hueco la próxima temporada. Se contemplaría una cesión al Ajax, no una venta.

Era un 22 de enero del año 2015 cuando, con apenas 17 años recién cumplidos, Martin Odegaard apareció por la sala de prensa de la Ciudad Deportiva de Valdebebas. Le acompañaba Emilio Butragueño, en lo que era la primera presentación en el Real Madrid para un jugador que iba destinado a la cantera y no al primer equipo. Durante todo ese mercado invernal, el nombre del menudo jugador noruego había sonado en los medios de comunicación de toda Europa, pues estuvo probando en las canteras de algunos de los mejores clubes del Viejo Continente. Con lo que su llegada al club merengue era entendida como un éxito. Tenía que ser celebrada en público, por haberse ‘adelantado’ a Liverpool, Bayern, United, City o Arsenal.

Entonces, el aura que acompañaba a Odegaard era bastante mayor que su carrera. Incluso que su propia presencia, allí sentado al lado del mítico ‘7’ blanco sin entender ni una palabra de español, con su escaso 1,78 metros de altura, y su cara de adolescente imberbe e inocente. ¿Habría fichado el Real Madrid al nuevo Cristiano Ronaldo o el nuevo Messi? Todos allí nos hacíamos la misma pregunta. Pocos le habían visto jugar realmente, con lo que todos seguían las hipérboles que llegaban desde Noruega. Nadie sabía a ciencia cierta dar respuesta a esa pregunta.

El caso es que, durante los dos años siguientes que Odegaard estuvo en el Castilla, el aficionado perdió un poco la fe en el mediocampista. El ruido generado por su llegada no se correspondió con su rendimiento. Claro que nadie atendió entonces a dos circunstancias clave. Una fue la necesaria adaptación para un adolescente que salía por primera vez de su ciudad, y se mudaba a un país y una cultura muy diferentes. La otra gran circunstancia que dibujaba este contexto fue su entrada en un equipo filial que militaba en una categoría canalla como la Segunda B, y con una plantilla tan escasa de talento como sobrada de orgullo, donde los focos que centraba el noruego generaron bastante recelo.

Martin Odegaard Real Madrid

Eso sí, ninguno de estos condicionantes fueron pasados por alto por los dirigentes y técnicos del club blanco –incluido su entrenador Zidane-, que siempre valoraron su entrega y compromiso de adaptación y mejora en unas circunstancias muy complejas. Así las cosas, tras dos temporadas y media en el Castilla, a Odegaard le contemplaban apenas 62 partidos con 5 goles y 8 asistencias. Y apenas dos partidos prácticamente intrascendentes con el primer equipo merengue (122 minutos). Llegó el momento en el que el noruego tuvo que volar para hacerse mayor. La paciencia y las esperanzas merengues seguían de su parte, pero su salida en forma de cesión era inevitable entonces.

El propio Martin explicaba así su paso por la capital española años después en una entrevista en ‘Algemeen Dagblad’: “Todo fue rápido. En Noruega no hubo ninguna estrella durante mucho tiempo, así que los medios de comunicación lo agrandaron todo. Yo tenía quince años y aquello era un manicomio todos los días […] Soy una persona sobria, el prototipo de persona escandinava. No me gusta la atención ni las expectativas exageradas para nada […] Con 16 años me fui a Madrid con mi padre, que fue mi chófer. Mi madre se quedó con mis dos hermanas en Noruega. Nuestra familia ha estado separada durante varios años y eso es un sacrificio […] Por supuesto que esperaba jugar más minutos, pero estuve con las estrellas más importantes como Sergio Ramos o Cristiano Ronaldo. Fue un paso de gigante para mí tras salir del Stromsgodset”.

El destino de su cesión desde el Real Madrid fue Holanda, tan lejos de la presión española y tan ‘próximo’ a su Noruega natal. Le esperaba el Heerenveen y un fútbol alegre donde prima la técnica y el vértigo. En primera instancia, sonó extravagante. Un paso atrás, incluso. Con el tiempo se ha antojado todo un acierto. Y es que ha sido en la Eredivisie donde Odegaard ha encontrado un entorno que le ha permitido madurar personal y futbolísticamente. Por eso, después de su paso por el Heerenveen, repitió cesión y repitió destino, dando un paso adelante con el Vitesse, un club de mayor peso y aspiraciones.

Los números no mienten: si en 2018 acabó la temporada con 3 goles y 5 asistencias en 43 partidos con el Heerenveen, este curso han sido 8 goles y 9 asistencias en 33 encuentros con el Vitesse. Un 30% más de acciones de gol que en el Castilla, con un 50% menos de partidos que en el filial del Real Madrid. Pero es que las sensaciones alrededor del crecimiento del noruego son todavía más sólidas que sus estadísticas: Odegaard ha dado un gran paso adelante en su proceso de maduración. Por rendimiento, por personalidad, por actitud en el campo en un equipo que está a punto de clasificarse para Europa y que llegó a los cuartos de final de la Copa de Holanda. En la segunda vuelta de la Eredivisie no perdió ni contra el Feyenoord, ni contra el AZ Alkmaar, ni contra el PSV, precisamente con un golazo de bandera del noruego ante el entonces líder de la liga neerlandesa. Una de las acciones de la temporada, por su belleza y por su trascendencia [el Ajax se encaramó entonces al primer puesto de la clasificación].

Martin Odegaard Vitesse 2018-19

Joachim Baardsen, periodista de VG -el mayor periódico de Noruega-, ha seguido muy de cerca toda la evolución de Odegaard desde que militaba en el Stromsgodset, y no tiene dudas: “Martin ha dado un gran paso adelante en su camino a establecerse en una de las mejores ligas de Europa, como un jugador ya maduro. Está preparado ya. No hay apenas dudas de su evolución esta temporada. Creo que hasta dentro de dos o tres temporadas no veremos su máximo potencial. Pero visto lo visto, puede ser excepcional”, explica en conversación con Goal.

La duda es: ¿tiene ya el nivel suficiente para el Real Madrid? Tres años y medio después de su llegada, se reformulaba otra pregunta sobre las expectativas para con el noruego. Diferente cuestión, pero idéntica incapacidad de respuesta inmediata. El club blanco, al menos, cuenta con él para el futuro. Ha seguido muy de cerca su evolución estos dos años en Holanda y las esperanzas en su explosión definitiva se han disparado. Por eso mismo no le quiere vender. El hecho de que un club como el Ajax (que ya le seguía de cerca desde antes de llegar a España) le quiera para la temporada que viene, no hace sino reforzar la apuesta que hicieron entonces por el joven de Drammen.

Se habla de 20 millones de euros por parte del semifinalista de Champions para suplir a Ziyech, lo que significaría un retorno de hasta 16 ‘kilos’ para los blancos. Sin embargo, en Concha Espina confían en que su valor futuro sea mucho mayor. “Hablaré con el Real Madrid y veremos qué pasa. El Ajax es un gran club. Creo que 20 millones es mucho dinero por mí”, vacila el propio Odegaard cuando le preguntan por su futuro y la propuesta ajaccied. Pero la puerta a una venta definitiva está cerrada. De hecho, hace escasas fechas, el prestigioso diario holandés De Telegraaf informaba ya de que Ajax y Madrid estaban valorando una cesión (y no una venta) en previsión de que Odegaard pudiera no tener hueco en la plantilla del Real Madrid el próximo año. Ahí está la otra gran cuestión a resolver: si hay una fundada confianza en que tendrá pronto galones suficientes para las exigencias madridistas, ¿podría quedarse en el equipo blanco esta misma temporada?

Martin Odegaard nació en Drammen, Noruega, el 17 de diciembre de 1998.

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En el banquillo está Zidane, que le conoce bien. “Su regreso es positivo para mí”, reconocía el propio Odegaard incluso. Pero es que en ese mismo vestuario hay ya otros jugadores jóvenes como Vinicius o Brahim que también necesitan de minutos. Además de Rodrygo, esperando su oportunidad desde Brasil. Y por encima de ellos, otros jugadores ya asentados en roles parecidos al de Odegaard, como Asensio o Lucas Vázquez. Muchísima competencia, aun contando con que Isco y Ceballos pudieran salir este verano. De ahí que, si bien en la planificación futura del Real Madrid aparecen varios puestos y nombres en la pole position (Hazard, Pogba, Jovic, Militao), la figura de Odegaard está mucho más difuminada, a la espera de ver cómo se desenvuelven otras tantas operaciones hasta quedar definida claramente la plantilla y, con ello, los roles a desempeñar.

Nadie entendería que, después de cuatro años y medio, Odegaard se quedase en el Real Madrid -o en cualquier otro club- para jugar un papel residual. Con apenas 20 años en su carné de identidad, el noruego todavía está en pleno proceso de progresión. Necesita minutos y responsabilidades. Está demostrando que tiene nivel para ello ya a día de hoy, y que más pronto que tarde podrá exhibirlo en el propio Real Madrid. Zidane tendrá la última palabra según como se desarrolle el mercado de fichajes de este verano. Pero si no es en 2019, será el año siguiente. O el siguiente. Odegaard fue el abanderado de una nueva política de fichajes en el club blanco que habla de encontrar jóvenes talentos antes que nadie. Y nadie en el Santiago Bernabéu duda del éxito de esa operación ni de esa nueva filosofía.

“Odegaard me recuerda a Eriksen, pero es más rápido”, decía también Joachim Baardsen a Goal. El danés, que también está en la agenda de futuribles blancos, también fue récord de precocidad en su selección y que también se formó en el Ajax, dio el salto a la Premier League a los 21 años. El noruego tiene todavía tiempo de margen. El Real Madrid sigue confiando en que tiene un diamante prácticamente pulido.

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