Messi y el Barcelona andan famélicos

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Pese al recital del rosarino el cuadro azulgrana ve esfurmarse la victoria frente a un paciente Celta y ante un árbitro que volvió a ser decisivo.


EDITORIAL

Leo Messi pagó la fiesta del Barcelona ante el Celta de Vigo pero su recital no fue suficiente para asegurar la victoria. El cuadro gallego pegó primero tras un rechace que Iago Aspas aprovechó para abrir el marcador y desperezó al cuadro azulgrana de la mano del rosarino, que apenas tardó un minuto y medio en volver a poner la igualdad en el marcador. Porque el rosarino no había madrugado para perder en casa y le puso la marcha de más que el equipo requería para superar al equipo que más veces derrotó al Barcelona de la MSN, y cerró la peor racha goleadora de los últimos siete años, algo que no le impide ejercer como máximo goleador de la Liga. Luis Suárez puso el gol que hacía falta para confirmar que este equipo tiene visos de convertirse en una apisonadora.

Sin embargo, en el segundo tiempo apareció Maxi Gómez para aguar las aspiraciones azulgranas y dejar al Barcelona y a su líder famélicos. Porque hay hambre de títulos tras una temporada en la que el equipo sólo celebró la Copa del Rey, un título insuficiente para el único club que tiene el privilegio de gozar del mejor de los mejores cada fin de semana. Porque puede asegurarse sin miedo a equivocarse que Messi es eterno. Da igual que forme frente al Celta o el Real Madrid. Él ha venido al fútbol a ganar y a alimentar la leyenda del futbolista más determinante del planeta. Mantiene esta actitud pase lo que pase y ello le ha llevado a sumar la friolera de 31 títulos, más que ningún otro jugador de la historia del Barcelona, con permiso de Andrés Iniesta, que cuenta con exactamente el mismo palmarés. Acabar el partido como acabó deja al cuadro azulgrana más hambriento, si cabe.

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Posted by Goal en Español on sábado, 2 de diciembre de 2017

Porque Messi tampoco fue suficiente esta vez. De nuevo el colegiado se equivocó anulando un gol a Luis Suárez por un inexistente fuera de juego y ante ello no se puede hacer demasiado. El equipo no se dosificó en ningún momento e incluso perdió a Samuel Umtiti por lesión. Tampoco especuló y logró la mayor complicidad que el Camp Nou le ha brindado al equipo desde la llegada de Ernesto Valverde, el técnico que ha logrado convencer a Messi de que tambien tiene que dosificarse. Lo hizo ante la Juventus siendo suplente pero ante el Celta no se guardó nada. 

Y si ante el mejor hay poco que hacer, todavía menos se puede contrarrestar un nuevo error arbitral. El equipo está inmerso en una buena senda, creciendo en cada partido que juega pero, así las cosas, en los dos mejores choques que ha jugado -Valencia y Celta- no ha conseguido la victoria. De todas formas este Barcelona tiene hambre de títulos y sigue gozando del mejor. Los hay más plásticos, como el Manchester City, el Tottenham o el Napoli. Otros son más físicos, como el Chelsea. Algunos incluso saben que estarán cuando tengan que estar, como el Real Madrid. Pero ninguno ofrece la solidez defensiva del Barcelona -a pesar de los dos goles encajados frente al Celta- y mucho menos cuentan con Messi, factor de insalvable desequilibrio. Así, resulta evidente que el Barcelona vuelve a ser candidato a todo incluso a pesar del árbitro. Hay hambre, quédense con eso.

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