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Barcelona

Messi, líder dentro y fuera del campo

5:25 GMT-5 03/10/19
Lionel Messi - Barcelona
El rosarino, todavía lejos de su mejor forma, recupera el liderazgo del equipo en la valiosa victoria frente al Inter y apaga todos los fuegos.


EDITORIAL

Y al noveno partido Leo Messi pudo jugar los noventa minutos esta temporada. El rosarino ha necesitado ocho partidos, de los que se ha perdido cinco, todos en la Liga, para poder completar un choque entero. El Barcelona le necesita y él lo sabe pero las prisas nunca fueron buenas, menos con un jugador de treinta y dos años que lleva una década sin bajar del medio centenar de partidos anuales. “Estoy contento por haber acabado bien" señaló al final del partido frente al Inter, resuelto a favor del Barcelona tras un jugadón que acabó en asistencia a Luis Suárez para poner el 2 a 1 definitivo ante el. A pesar del mal primer tiempo, el buen hacer del equipo en el segundo y el regreso del líder del equipo tienen que ser motivos suficientes como para afrontar la visita del Sevilla con buena moral.

Está todavía muy lejos de su mejor versión, tal y como él mismo reconoció asegurando que "me mantengo con los partidos porque con tantos partidos no se pueden hacer entrenamientos fuertes”. Sin embargo, no especuló con la Champions League. Ya en el Signal Iduna Park quiso tener minutos para probar de deshacer, aunque entonces infructuosamente, el empate a domicilio del Borussia Dortmund. En esta ocasión, la victoria del cuadro alemán ante el Slavia de Praga obligaba al Barcelona por lo menos a puntuar y Messi quiso estar desde el inicio, también porque tal y como adelantó el asistente de Ernesto Valverde, Jon Aspiazu, antes del partido "no hay riesgos" de posible recaída.

Messi no solo recuperó su liderazgo dentro del campo sino que también lo hizo fuera, apareciendo por sorpresa en zona mixta, algo que tomó desprevenida a toda la prensa debido a que apenas pocos minutos antes los servicios de comunicación del club habían trasladado a los periodistas que tras Marc-André Ter Stegen no comparecería nadie más. Pero la puerta del vestuario se abrió y apareció el mismísimo Messi para apagar todos los incendios que los resultados y el fuego cruzado entre el vestuario y la junta han provocado en ausencia del rosarino. Messi habló como juega, sin especular y yendo al grano, para negar tener problemas con Antoine Griezmann, para certificar que la pretemporada no fue la mejor pero que hay que comprender las decisiones del club y que ya se encuentra mejor físicamente.

Bastaron, pues, tres frases suyas tras una remontada ante un muy buen equipo como el Inter para que las aguas barcelonistas volvieran a su cauce mansas como hacía semanas que no sucedía. Y esa es, precisamente, la tarea que se le presupone a cualquier líder y él, en calidad de primer capitán del Barcelona y su mayor estrella, habló tanto dentro del terreno de juego como fuera, a pesar de que allí no se muestre tan cómodo como en el césped. Es una cuestión de responsabilidad y él, como el resto del equipo, sigue empecinado en levantar otra Champions League cuanto antes. Es el mismo deseo que tiene toda la afición así que salir a decirlo y el tono que utilizó suponen el mejor camino para recuperar la unidad y la calma institucional en el Barcelona. Hoy ya es más fuerte que ayer.