"Messi estaba destinado a convertirse en un Dios"

Comentarios()
Getty Images
Roger Giribet, que llegó a la Masia el mismo día que Messi, revela las anécdotas y aventuras del joven Leo en sus primeros días en azugrana.


ENTREVISTA EXCLUSIVA

Roger Giribet (Lleida, 1987) vivió en primerísima persona el primer día de Leo Messi en el Barcelona hace diecinueve años. Ambos llegaron el mismo día a la Masia y se incorporaron juntos a la plantilla del Infantil B. Ambos se integraron en uno de los mejores equipos formativos que jamás ha visto el fútbol formativo barcelonista y, a pesar de la timidez de los dos, entablaron una amistad de la que hoy se enorgullece y relata en Goal cómo fueron aquellos primeros días del que considera "el mejor jugador de todos los tiempos".

¿Recuerdas el primer día que conociste a Messi?

"Coincidimos el primer día, yo estaba a prueba y él ya lo había hecho. Recuerdo que entré y encontré a un chiquillo que parecía más pequeño que el resto. Pensé que de dónde había salido ese tío, ¿qué estaba haciendo ahí? Vi que ya conocía a algunos compañeros y que estaba para quedarse".

¿Cuál fue tu primera impresión?

"La primera impresión al verle fue la de pensar que era un niño, yo estaba ya completamente desarrollado, parecía un juvenil, y él era lo contrario. Luego en el campo te quedas alucinado desde el primer contacto con el balón. Y sigues pensando que es más pequeño pero luego ves que tiene tu edad y ya entonces me di cuenta de que iba a ser el mejor del mundo".

También era tu primer día en el Barcelona. ¿Qué piensa un chaval que llega al fútbol formativo de la Masia?

"Desgraciadamente se piensa en salir a jugar al Camp Nou y que todo el mundo te va a ovacionar, eso es lo que pensamos todos. Te vas fuera de la realidad pensando en dónde deseas estar y en el ochenta por ciento de los casos no es así. Hice mi trabajo de investigación de Bachillerato en la Masia e iba justo sobre eso, de los jugadores que llegan a Primera División o al primer equipo del Barcelona, y realmente son muy pocos".

¿Con Messi hubo alguna duda de que llegaría a este nivel?

"Hay una anécdota que explica cómo le percibíamos sus compañeros. Recuerdo un día en el que con el director de la Masia, Carles Folguera, hablando de Ronaldinho en el mítico Frankfurt Pedralbes al que íbamos, discutíamos sobre quién era el mejor jugador del mundo y el mejor de todos los tiempos. Él me preguntaba si Ronaldinho podía ser el mejor de siempre y recuerdo que le respondí que el mejor de todos los tiempos iba a ser Leo. No hace mucho estuve en la Masia y volví a ver a Folguera y me recordó aquella conversación. Sus compañeros ya sabíamos que su nivel de evolución era superior al de todos y, de hecho, él pasó del Juvenil B al primer equipo en menos de un año, es la ley de la adaptación constante. Demuestra cómo van pasando los años y va cambiando sus registros para seguir siendo el mejor".

¿Cómo respondía ante tantos elogios de sus compañeros, siendo tan joven?

"La verdad es que con mucha humildad. En aquel equipo todos nos creíamos muy buenos pero también teníamos muy claro que Messi, Cesc, Piqué o Víctor (Vázquez) llegarían. Luego estaba Valiente, que se encontraría en las puertas, y luego el resto, que aspirábamos a estar en Primera o Segunda División. Son los casos de Julio, Pau Torres, Ramón Masó, Sito Riera o Toni Calvo. La mayoría han vivido de esto. Nosotros esperábamos llegar pero había cuatro o cinco perfiles destinados a convertirse en dioses".

Messi era muy tímido pero todo cambió en Venecia, ahí empezó a soltarse. ¿Qué pasó ahí?

"Fue el primer gran viaje que hicimos juntos y allí se destapó. Yo también fue siempre muy tímido y nunca me gustó pedirle cosas a la gente. Recuerdo que en el aeropuerto de Venecia perdí algo y me daba vergüenza pedirlo prestado a mis compañeros. Él me vio y me dijo, 'Giri, tranquilo, que yo te ayudo a encontrarlo'. Lo cierto es que me sorprendió y pensé 'caray, cómo ha cambiado'. El roce hace el cariño y ahí empezó a ser el Messi líder, no solo del juego sino en todo lo que implica el liderazgo, como la comunicación".

En Venecia empezasteis a llamarle el enano...

"Me acuerdo perfectamente de eso. Recuerdo cuando debutó en el campo junto a la Masia y ya lo pensábamos todos. Luego empezamos a decírselo a la cara y de hecho cuando pienso en él es la primera palabra que me viene a la cabeza. Si me lo cruzara le diría 'qué pasa enano'. O quizá no, por respeto. Le llamábamos el enano pero a él le daba igual, sabía que era con cariño".

¿Crees que ha cambiado mucho desde entonces?

"Es imposible que no lo haya hecho después de alcanzar estos niveles, después de ser el mejor de todos los tiempos en lo suyo. Estoy seguro que mantiene ese punto de humildad que nunca abandonó pero si no ha cambiado él... ¿quién lo hará? Creo que sí ha cambiado algo pero sigue siendo aquel niño. Si yo fuera como él seguramente ya no estaría en este mundo".

¿Qué pensabais cuando le veíais quemar etapas a la velocidad que lo hizo a partir de los dieciséis años?

"Sigo pensando lo que entonces. He tenido la suerte de jugar con un futbolista irrepetible, nunca más vamos a ver a un jugador como él. Hablamos de Pelé y de Maradona, ponemos en duda quién es el mejor por el tema del Mundial pero siempre digo lo mismo. Lleva doce años siendo el mejor, con permiso de Cristiano Ronaldo, y eso no lo había logrado nadie. Y antes de ser profesional ya era el mejor niño que he visto, no lo vamos a volver a ver nunca".

Cerrar