Messi-Riera

"Messi debutó y a los cinco minutos debuté yo"

Diez Ligas, cuatro Champions League, siete Copas del Rey, tres Mundiales de Clubes, ocho Supercopas de España, tres Supercopas de Europa, una Copa América y seis Balones de Oro separan este martes 16 de noviembre del mismo día de hace 18 años. En una fecha como hoy, en 2003, Lionel Messi se enfundó la camiseta beige del Barcelona -con el '14' de Cruyff- y pisó el césped para disputar sus primeros minutos con el equipo de los mayores. Era la inauguración del nuevo estadio do Dragao, a la que el Barça fue invitado por un Porto que meses después se proclamaría campeón de Europa con José Mourinho en el banquillo. Pocos instantes después, saltó al terreno de juego otro joven futbolista: Oriol Riera.

"Messi debutó y a los cinco minutos debuté yo", explica a Goal el exjugador de Celta, Osasuna y Deportivo, entre otros. "Recuerdo que tuve situaciones donde pude marcar. También recuerdo el calentamiento, dando pases con Leo. Messi tuvo una ocasión bastante importante, no muy clara pero sí podía haber marcado sabiendo lo que puede hacer Leo ahora", rememora el exdelantero, ahora en Madrid preparando su asalto a los banquillos.

Rijkaard les avisó dos semanas antes

A principios de noviembre de 2003, sabiendo que tendría a varios futbolistas internacionales con sus selecciones y que la temporada del Juvenil A del Barcelona estaba siendo interesante, Frank Rijkaard decidió dar el premio de participar en el amistoso ante el Porto a cuatro jugadores de esa categoría. "Estábamos haciendo buena temporada y nos dieron la oportunidad de ir al amistoso contra el Porto. Esto estaba vinculado a la firma de un contrato de cinco temporadas con el club, que firmamos tanto Messi como yo. A los dos días de la firma, nos dijeron que íbamos al partido junto a Xavi Ginard y Jordi Gómez", comenta Oriol Riera.

"Salid y disfrutar", dijo Johan Cruyff a sus jugadores antes de la final de la Copa de Europa de Wembley, en 1992. Algo similar quiso trasladarles Rijkaard a Riera y Messi. "Vino, nos dio la mano y la enhorabuena por la temporada del Juvenil y nos dijo que lo pasaríamos bien. En la charla pre-partido nos dijo que podríamos disfrutar de unos minutos, que estuviésemos tranquilos porque si todo iba bien, jugaríamos".

El delantero de Vic no tiene demasiados recuerdos de los 20 minutos que compartió con Messi en Dragao, pero sí hace memoria de las horas antes de pisar el estadio del Porto. A los jóvenes, esa situación les superaba. "Saviola era como un gigante", dice. "Ese día, los cuatro del Juvenil estábamos todo el rato juntos, compartiéndolo todo, sentándonos juntos. Nos tocábamos con el pie para escuchar al resto de los jugadores, las bromas que hacían en el bus y en el avión", recuerda Riera, que compartió muchos desplazamientos con un Leo Messi vergonzoso y muy retraído: "Messi era muy introvertido. Pasamos parte de ese debut y de ese medio año juntos. También el año siguiente, que íbamos juntos arriba y abajo sin saber si jugábamos con el B, el C o el Juvenil. Lo compartimos todo en los viajes, pero palabras pocas. Con las miradas, muchas veces teníamos suficiente".

En taxi o tren a los desplazamientos

Leo Messi y Oriol Riera se pasaron medio año viajando juntos. Por las mañanas entrenaban con el filial y por las tardes, con su Juvenil A, con el que todavía jugaban por edad. Hasta última hora ninguno de los dos sabía si tocaría ir con el Barça C, con el Barça B o con el mismo Juvenil, así que varios desplazamientos los terminaron haciendo el mismo día de partido y prácticamente solos. "En ese período de entrenar con el filial, no sabíamos si subíamos o no. Muchas veces era a última hora, incluso el mismo sábado. Nos encontramos que teníamos que viajar algunas veces fuera de Catalunya, en tren o en taxi porque íbamos más tarde que nuestros compañeros. Así nos tiramos seis meses, compartiendo esos viajes con Leo", explica el futbolista, que terminó su carrera profesional en el Fuenlabrada en verano de 2020. Ahora, asegura, con Messi hablaría de otras cosas: "Si nos encontráramos ahora hablaríamos de cosas completamente diferentes. Éramos muy jóvenes y éramos introvertidos. Perdimos el contacto demasiado jóvenes, hoy seguro que no lo perderíamos".

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