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Atlético Madrid

Menos hipotecas y más partido a partido

11:34 GMT-5 19/10/19
Jasper Cillessen Diego Costa Atletico de Madrid Valencia LaLiga 19102019

Saben ustedes, queridos lectores, que por estos lares Simeone es indiscutible. Cambió la historia del club, heredó un muerto y devolvió un campeón. Escrito está. Como también lo está esa regla no escrita, pero universal, que indica que los entrenadores son hijos de los resultados. Sin excepción. Tampoco para Simeone que ve con preocupación que su equipo presenta un balance realmente pobre, traducido en tres empates consecutivos en Liga y un triunfo de los seis últimos partidos, con un saldo de 7 puntos de 18 posibles. Conclusión: al Atlético de Madrid, aunque tiene margen porque sigue siendo un equipo inexperto y todavía en construcción, se le está escapando la tortuga. Y más allá de la permanente turra mediática de los que quieren poner a Simeone en la frontera, que no pesados en moto, el balón no miente: al Atleti le cuesta Dios y ayuda tener continuidad, mostrar un nivel notable y aún más sacar adelante los partidos.

En la previa, el discurso del Cholo fue explícito. Lanzó un doble mensaje. Uno, para su gente: "Que no nos confundan". El segundo, para el vestuario: "Mientras los nuevos se acoplan al estilo que tenemos, mientras los veteranos deben dar un paso adelante". Visto el partido ante el Valencia, ambas cuestiones muestran grietas. No es que la gente del Atleti esté comprando confusión, sino que es el equipo el que está empezando a confundirse. Y no es que los veteranos estén dando un paso adelante, es que han dado varios hacia detrás. Y ahí, en esa cuestión, es dónde tiene toda la responsabilidad Simeone. Tiene espaldas anchas para asumir las críticas y carácter para darles vuelta, pero va a tener que tomar decisiones respecto a los veteranos del grupo. No responde ninguno. Y eso, en un grupo tan joven, empieza a ser una tara realmente complicada de sobrellevar, porque el curso es muy largo. 

Del fútbol de Koke hace tiempo que no hay noticias; Saúl, acostumbrado a jugar de casi todo, está empezando a no brillar en nada; y Diego Costa, que inspiraba miedo a las defensas contrarias, ahora sólo inspira compasión. Los tres, Koke, Saúl y Costa, se han ganado su estatus. Sabemos que Simeone siempre recoge a sus heridos. Y eso le honra. Ahora bien, cuando un entrenador insiste una y otra vez en repetir a tres jugadores que están lejos de su mejor forma, sabe que se está exponiendo. Y en el caso de Simeone, se está exponiendo muchísimo. El caso de Costa es sangrante. ¿Tiene Simeone motivos para seguir poniéndole de titular? Seguramente sí. ¿Podría ofrecer una explicación brillante de por qué lo hace? Seguro. Lo que es indiscutible es que nadie, ni siquiera Costa - por mucho que le haya dado al grupo-, puede tener carta blanca y titularidad garantizada. Este equipo es demasiado grande para esperar a un delantero que, desde hace más de un año, parece incapaz de parecerse a sí mismo. Así que, o Costa se pone a la altura del equipo o al banquillo. No está el horno para bollos. Ni el Atleti para hipotecas.

Simeone casi siempre tiene razón: La tiene cuando dice que la gente no tiene que confundirse. También cuando expresa que este grupo está por hacer. Incluso la tiene cuando pide un paso adelante a los veteranos. Eso sí, la realidad no engaña. Simeone ha pedido que den un paso adelante y la verdad es que han dado varios hacia atrás. Y es posible que Simeone no sea culpable de eso, pero sí es responsable. Lo sabe y tiene motivos para estar preocupado. No es incompatible ser cholista con ver la realidad. Queda un mundo por delante, pero el Atleti tiene que volver al kilómetro cero, el partido a partido. Entre otras cosas, por algo sencillo. No va sobrado de calidad. Así que menos hipotecas y más partido a partido. Hora de tomar decisiones, Simeone. 

Rubén Uría

 

 

Tanto,