En una medida punitiva sin precedentes, la Federación Uruguaya de Fútbol canceló el vuelo chárter de regreso de la selección desde la Copa del Mundo 2026 y obligó a los jugadores a viajar en vuelos comerciales, tras la vergonzosa eliminación en la fase de grupos por segunda vez consecutiva.
El periodista Martín Charquero confirmó que la Federación había anulado los preparativos especiales para un regreso cómodo de la «Celeste», lo que generó reacciones en redes, donde muchos lo vieron como un castigo simbólico a un equipo que no respondió tras perder con España y quedar eliminado.
Una decisión que contrasta con la costumbre de las grandes selecciones, que prefieren los vuelos privados para proteger a sus jugadores tras los torneos. pero esta vez se sacrificó el descanso para recordar que un mal rendimiento tiene graves consecuencias, sobre todo tras una campaña indigna de un bicampeón del mundo.
La derrota no fue casual: durante semanas se acumularon tensiones entre los titulares y el técnico Marcelo Bielsa por la carga de trabajo y decisiones tácticas poco claras.
Antes del duelo contra España se celebró una tensa reunión que no resolvió las diferencias: Bielsa se mantuvo firme y varios jugadores salieron enfadados. Tras la eliminación, el entrenador reconoció su fracaso. y admitió que años de trabajo habían fracasado sin lograr nada.
Las lágrimas al final reflejaron la tristeza del plantel, del que los aficionados esperaban recuperar las glorias pasadas, pero se toparon con un escenario casi idéntico al de Catar cuatro años atrás, donde la confianza se desvaneció, los errores se acumularon y Uruguay pareció incapaz de encontrar soluciones.
La cancelación del vuelo privado, más simbólica que práctica, muestra la indignación en Montevideo: la Federación promete castigar el mal rendimiento y las conductas antideportivas, como la expulsión de Canopio y las peleas en el banquillo.

