Matheus Fernandes, el 'poltergeist' del Barcelona

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matheus fernandes barcelona
Getty
El último brasileño que fichó André Cury es el único miembro de la plantilla que no ha debutado a las órdenes de Ronald Koeman.

Hay que fijarse mucho para saber que Matheus Fernandes juega en el Barcelona. El club azulgrana fichó al centrocampista brasileño en enero de 2020 y lo cedió a un Valladolid en el que apenas jugó. En verano no encontró ningún club que igualara los siete millones de euros que pagó al Palmeiras para evitar otro capítulo de pérdidas económicas y el jugador acabó quedándose. Sin embargo, ni fue presentado ni ha contado lo más mínimo para Ronald Koeman. Es, de hecho, el único futbolista de la plantilla que ni siquiera ha debutado a las órdenes del técnico holandés al margen de Samuel Umtiti, lesionado en todo momento.

Tampoco existen fotos suyas con la camiseta del Barcelona ya que sus apariciones se limitan a las que realiza durante los entrenamientos, cerrados al público y a la prensa. Su presencia en la plantilla es una excepción que pone de relieve una serie de fichajes, no solo el suyo, difíciles de entender a lo largo de los últimos años. No es casualidad que los arquitectos de su llegada al Barcelona, el antiguo director deportivo del Palmeiras, Alexandre Mattos, y el ex asesor del Barcelona, André Cury, sean los mismos que cerraron otras incorporaciones difíciles de entender, como la de Yerry Mina.

Un fichaje cuya venta se frustró

El antiguo ejecutivo del club brasileño reveló en primavera que "en octubre de 2019 llamé a Cury y le pedí que hablara con Abidal -entonces secretario técnico barcelonista- porque quería enseñarle a un jugador". Mattos recuerda cómo "Cury pensaba que era Dudu" y "Abidal fue a ver un entrenamiento del equipo reserva de Palmeiras, le dije que se fijara en el número 35". Según Mattos, "en ese momento, me llamaron loco" y le preguntaron: "¿quieres vender un jugador de reserva de Palmeiras, que juega poco, al Barcelona?"

Matheus Fernandes apresentação Palmeiras 11012019

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Pues lo hicieron a pesar de las dudas, que se mantuvieron durante su cesión al Valladolid. Sólo disputó dos partidos y un minuto del tercero a las órdenes de Sergio González y, sin posibles compradores dispuestos a pagar de más por un jugador que no había sido titular en el Palmeiras y que tampoco logró jugar con regularidad en el cuadro vallisoletano, acabó quedándose en el Barcelona. "Es uno más y tendrá minutos si demuestra que los merece" dice Koeman, dejando claro que el brasileño no ha demostrado nada, lo cual pone en discusión la conveniencia de su fichaje y hasta parte del modelo de contrataciones.

Matheus, sí; Kubo, no

Cuesta tragarse que en verano de 2019 no hubiera dinero para recuperar a Takefusa Kubo aun teniendo el Barcelona importantes intereses en el mercado japonés a través de su acuerdo comercial con Rakuten y que en enero de 2020 sí hubiera siete millones que dedicar al fichaje de un jugador sin la más mínima proyección para jugar en el club azulgrana. Si acaso, puede entenderse -y a medias- desde el prisma de la especulación, el pensar que iba a revalorizarse en un breve plazo de tiempo, como hizo Yerry tras el Mundial de 2018, para que pudiera salir traspasado por algo más de lo que costó pero su cotización, que nunca pasó de los cuatro millones según Transfermarkt, no ha dejado de caer desde que abandonara el Palmeiras.

Mattos fue cesado de sus funciones en el Palmeiras hace poco menos de un año y Cury, rescindido junto a otros ojeadores, en mayo. Desde entonces el Barcelona todavía ha tenido tiempo de fichar a Gustavo Maia para el filial pero Matheus, la última de sus operaciones en el primer equipo, sigue ahí. Aunque nadie le vea.

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