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Real Madrid

Marcelo, el niño que trepó una reja para conseguir su sueño

9:22 GMT-6 07/01/18
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El lateral brasileño, que cumple 10 años de merengue, tuvo una historia de sacrificio y amor por el fútbol desde muy chico.

Correr atrás de la pelota e imaginar brillar en los grandes estadios del mundo es uno de los sueños más comunes de los chicos de Brasil. Dentro de esos soñadores, en los inicios de los 90, estaba Marcelo Vieira da Silva Júnior, que antes de jugar en el campo grande, brilló en futsal, donde pulió su técnica, tan conocida por la afición del Fluminense y Real Madrid.

La historia del crack brasileño se remonta a las calles de Río de Janeiro, donde el típico carioca da sus primeros dribles al lado de sus amigos de la infancia, todos contagiados por la magia del balón.

(Foto: PHILIPPE DESMAZES / Equipa / Getty Images)

Uno de los que estuvo desde el inicio fue Felipe Ferreira, que por muchos años tuvo el pribilegio de acompañar el surgimiento de uno de los grandes nombres del fútbol brasileño. Hoy, la dupla es inseparable.

"Entrenábamos en un club que los sábados tenía samba. En esos días aprovechábamos que nos daban el almuerzo y hacíamos todo para poder llegar a la batucada", dice a Goal.

Fellipe Ferreira, amigo de infância de Marcelo (Foto: Raisa Simplicio / Goal Brasil)

No le costó nada mostrar su potencial. Pedro Vieira, su abuelo, decidió 'invertir' en el proyecto y se arremangó las mangas para ayudarle a que tuviera una oportunidad.

Para eso, asumió el papel de entrenador de los chicos. Y, como si fuera poco, desempeñaba muchas otras funciones (chofer, consejero, masajista) para que el crack de la familia pudiera mostrar todo su potencial.

Felipe, el gran amigo de Marcelo, recuerda una gran anécdota cuando fueron a jugar a la Granja Comary, en Teresópolis. El abuelo tuvo que ver a su nieto tomar una decisión sorprendente.

 

 

"Nuestro bus no era muy bueno y no tenía condición de subir la sierra. Entonces, el abuelo de Marcelo tomó su auto, camino a Teresópolis. Cuando llegaron, notaron que el portero del equipo aún estaba retrasado. Entonces, Marcelo asumió la falta de arquero y se ofreció a jugar en ese puesto. Para sorpresa de todos, jugó en esa posición...e hizo tres goles", contó Felipe.

Tras el partido, Marcelo estaba obsesionado. En ese lugar, la Selección de Brasil se entrenaba y concentraba. Marcelo, decidido, trepó una reja del predio sólo para acercarse al lugar. Fue corrido y 'detenido' por un agente de seguridad.

(Foto: Getty Images)

Con tanto talento, no fue sorpresa para nadie que el chico tuviera una oportunidad en un equipo carioca. A pesar de ser aficionado de Botafogo, el Fluminense marcó el camino profesional de Marcelo. 

Jeronimo Barreto, o Gegé, que trabaja en el Flu hace 36 años, lo recuerda así: "Siempre fue alegre, un jugador feliz. Es una cosa natural de él". 

Marcelo mantém amizade com Jerônimo Barreto desde a base do Fluminense (Foto: Nelson Perez / Fluminense FC / Divulgação)

El pasar de los años no rompió la amistad entre los dos. "Siempre que viene se burla de mí. Su hijo es otro 'zafado' , muy gracioso, pero todo son bromas con cariño", comenta Gegê.

En el 2005, con apenas 17 años, el técnico Abel Braga percibió el potencial del jugador y no tuvo dudas en llevarlo a la primera. El entrenador confiesa que no tenía forma de anticipar que iba a llegar a tanto, aunque tenía la certeza de que estaba adelante de un deportista de élite.

"Su gran valor es cómo trabaja su técnica individual, lo que lo hizo llegar a un club como el Real Madrid. Y el hecho de jugar al lado de los mejores ayuda a crecer más. Su forma de jugar le enseñó a muchos. Para él, el fútbol es cada vez más fácil", dice Braga a Goal.


(Foto: Nelson Perez / Fluminense FC / Divulgação)

Marcão, uno de los jugadores que más vistió la camiseta del Fluminense, también era parte de la plantilla cuando Marcelo comenzaba su carrera. El exmediocampista advierte que lo que se ve hoy ya se empezaba a ver como una marca registrada en la primera temporada como profesional.

Aunque no estuvo demasiado tiempo con el grupo, Marcão confiesa que nadie dudaba de que Marcelo tendría una carera espectacular.

"Siempre fue diferente. Es habilidoso y un genio con la pelota. Es un gran chico, que podía hacer de todo con el balón. Sabíamos que brillaría en un club grande, por eso fue muy especial cuando lo llamó el Real Madrid", dijo.