La Real Sociedad vuelve a una final de la Copa del Rey 32 años después y su afición ha estallado de alegría para celebrarlo. Los donostiarras vencieron por 0-1 al Mirandés en la vuelta de las semifinales y tras el choque la fiesta del cuadro vasco tomó el césped y la grada visitante de Anduva.
Los más de 1000 aficionados vascos que viajaron a Miranda de Ebro lo celebraban con los jugadores, muchos de ellos canteranos como el goleador Oyarzabal que no ocultó su emoción ante las cámaras. "¿La última final de la Real? Yo no había nacido, de eso hace mucho tiempo y por eso es un día para celebrar. Gracias a todos los apoyos que hemos recibido durante la semana y ahora queda lo más importante. Cuando nos toque ese partido pensaremos en él y ahora a disfrutarlo. Son momentos muy importantes y esto representa mucho para el club. Las cosas han salido y tenemos que celebrarlo", aseguró a DAZN.
Por su parte, el presidente del club de San Sebastián, Jokin Aperribay, rompió a llorar al final del encuentro y explicó que tras conseguir el pase a la final se le agolparon muchos recuerdos emotivos que le llevaron al llanto.
"La verdad es que me he emocionado mucho, es una alegría inmensa. Se me han venido a la cabeza muchas cosas, la familia y la afición; llevo todo el día acordándome de mi madre. Me hacía mucha ilusión jugar esta final, esto es un sueño, es una ilusión general de todos los aficionados. He bajado para dar las gracias a cada jugador y a todos los miembros del cuerpo técnico", aseguró el máximo dirigente del club.




