La temporada 2025-2026 ofrece una imagen completamente distinta a la que vivió el FC Barcelona durante los últimos años.
El diario Sport señaló que el regreso gradual al estadio Spotify Camp Nou, la evolución de los ingresos comerciales y la recuperación de la actividad operativa habitual permitieron al club superar por primera vez la barrera de los mil millones de euros en ingresos operativos. En concreto, los ingresos del Barcelona alcanzaron los 1.060 millones de euros, con un aumento de 66 millones de euros en comparación con la temporada anterior.
Y no se trata solo del volumen de los ingresos, sino que su composición también cambió: el estadio recuperó su peso de nuevo tras dos temporadas de explotación limitada, mientras que los ingresos por patrocinio alcanzaron los 265 millones de euros, y los ingresos por venta de productos y merchandising llegaron a los 208 millones de euros, ambos el nivel más alto en la historia del club.
Asimismo, los ingresos generados por el estadio aumentaron en torno a 50 millones de euros en comparación con la temporada anterior, mientras que los derechos de retransmisión televisiva mantuvieron niveles elevados y estables. Pero aquí aparece la otra cara de la ecuación, ya que lograr mayores ingresos no significa necesariamente obtener mayores beneficios: los gastos operativos alcanzaron los 1.022 millones de euros.
El resultado es que, pese a que los ingresos ordinarios superaron la barrera de los mil millones de euros por primera vez, el margen restante tras asumir los costes de la estructura del club sigue siendo limitado. Además de los gastos operativos, hay que contabilizar el resultado financiero, que registró un déficit de 37 millones de euros en la temporada 2025-2026, entre el club y el proyecto Espai Barça.
El resultado operativo ordinario se aproximó al equilibrio y, tras contabilizar las partidas extraordinarias y los impuestos, la temporada terminó con una pérdida neta de 18 millones de euros. Esta diferencia entre los ingresos, el resultado financiero y la liquidez es, probablemente, la mejor forma de entender la situación actual del Barcelona.
Durante la temporada 2025-2026, las actividades operativas, es decir, la actividad habitual del club, consumieron 74 millones de euros de liquidez, mientras que las inversiones del club drenaron 372 millones de euros adicionales.
Sport aseguró que el Barcelona vuelve a contar con una base de ingresos que supera los mil millones de euros, con crecimiento en las actividades recurrentes como el patrocinio, la venta de productos y la explotación del estadio, pero la parte más difícil sigue pendiente: convertir este volumen de actividad en una generación de liquidez suficiente tras pagar los salarios, los costes de la estructura, los intereses, las inversiones y el servicio de la deuda.
El pasado 30 de junio, el Barcelona tenía cerca de 910 millones de euros de deuda financiera total. Y tras descontar la liquidez disponible de esa deuda, la deuda neta alcanzó los 607 millones de euros, frente a los 469 millones de euros del año anterior.
Por ello, las cuentas de la temporada 2025-2026 pueden leerse como una temporada de transición, ya que el problema de ingresos que sufría el Barcelona empezó a retroceder gradualmente; y el desafío ahora consiste en convertir la recuperación de la actividad económica en una reducción del endeudamiento y una generación de liquidez, algo que necesitará tiempo.
El Barcelona entra en una fase delicada, en la que los ingresos deben empezar a transformarse en liquidez, y el proyecto Espai Barça será una parte esencial de esta transformación, pero también conlleva una gran parte del riesgo, ya que todavía queda financiación por conseguir, la deuda seguirá afectando a la capacidad del club para generar liquidez, y cualquier desviación en los ingresos, los costes o el calendario podría reducir el margen de error.
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