030721 Uruguay Colombia en BrasiliaGetty

La Copa que devolvió la esperanza colombiana

Que no se patearon bien los penales, que los jugadores se dejaron sacar de Martínez, que Argentina volvió a ganar de camiseta, que faltó aprovechar mejor cada oportunidad y que aún hay mucho por mejorar pues solo se ganó un partido desde los grupos hasta la Semifinal. Todas reflexiones válidas que seguramente merecen análisis más profundos, pero hoy, aún con el dolor de la derrota presente, hay que destacar lo mejor de la Selección Colombia en la Copa América.

Y es que la tarea encomendada a Reinaldo Rueda no era fácil. Se trataba de recuperar a un grupo devastado anímicamente por las goleadas ante Uruguay y Ecuador en las Eliminatorias, rodeado de un ambiente de cuestionamientos, rumores, versiones y chismes de pasillo. Había que recuperar la confianza propia y externa en tiempo récord para llegar lo mejor posible a una nueva fecha rumbo a Qatar y a una Copa en la se iba a ser anfitrión. Perder la sede fue otro golpe para la Selección.

Sí, solo se le ganó -hasta ahora- a Ecuador. Válido e inocultable, pero también se incomodó a Brasil y de no ser por Pitana, pudo darse una victoria histórica. Colombia también se hizo grande ante los grandes, jugando sin complejos ni temores ante dos titanes como Uruguay y Argentina. Colombia volvió a reencontrarse con sus raíces futbolísticas, con su esencia, con sus virtudes y falencias, pero sobre todo, con su potencial. ¡Y volvió a una semifinal continental después de décadas!

Rueda devolvió la fe, esperanza y credibilidad a un grupo venido a menos. El entrenador también tiene amplio mérito con la consolidación de Daniel Muñoz, la continuidad de Wilmar Barrios y Matheus Uribe, el renacer de Juan Guillermo Cuadrado, la explosión de Edwin Cardona y la iluminación de Luis Díaz, entre otras cosas, como por ejemplo salir adelante pese a las ausencias de James Rodríguez y Radamel Falcao García.

Hoy Colombia lamenta errores singulares, más no plurales. Todos trabajables y de corrección posible. Atrás, muy atrás, parecen haber quedado los días de incertidumbre, poco compromiso y actuaciones vergonzosas. Hay avances valiosos. Hay semilla y empezó la siembra.

Anuncios
0