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Copa Libertadores

Jose Luis Gómez sueña con la Libertadores y con Rusia: "Mis referentes son Dani Alves y Pillud"

8:13 GMT-6 22/11/17
Jose Luis Gomez Entrevista Goal
De pedir monedas para ir a entrenar a jugar con Messi en la Selección argentina y ser finalista de la Libertadores. El 4 que mira Sampaoli, con GOAL.

Suena el timbre en una casa del barrio 25 de Mayo, en La Banda, Santiago del Estero. La temperatura debe rondar los 35º y el sol está tan fuerte que sólo los más osados se animan a andar por la calle. En la puerta espera un nene de ocho años, morocho, con rulitos, las piernas flaquitas y la camiseta de Central Argentino. Con una sonrisa, el pibe le pide a su vecino si lo puede ayudar con algunas monedas para viajar al club. El hombre busca en los bolsillos y le da unos centavos. El chiquito agradece y se va corriendo a tomar el colectivo, no quiere llegar tarde al entrenamiento.

Ahora lo esperan a él, pero a la salida del vestuario en la cancha de Lanús. José Luis Gómez se toma su tiempo para bañarse y producirse: peinado perfecto con raya al costado, zapatos marrones, jeans rotos en la rodilla -última moda- y litros de perfume importado.

"Nosotros éramos una familia muy humilde, nos costaba mucho la plata. Mi viejo trabajaba todos los días para darnos de comer, en el club me daban ropa y los padres ayudaban para viajar y para que pudiera comer algo" , cuenta el lateral de 24 años en una charla mano a mano con GOAL que le despierta viejas emociones. "Yo me daba cuenta de que mi vieja hacía un esfuerzo muy grande para darme para el boleto de colectivo, pero a veces no había", recuerda, y dice que no le gustaba faltar a los entrenamientos, pero que si los vecinos o algún tío no lo podían ayudar, prefería no ir antes de colarse.

-¿Se te complicaba a veces ir a entrenar?

-Y sí. Mi papá intentaba siempre darme la plata para viajar, pero a veces era muy difícil. Nosotros somos 12 hermanos: mi papá trabajaba en la construcción y mi vieja atendía un kiosco que teníamos en mi casa. Gracias a eso nos daban un plato de comida todos los días.

Con mucho esfuerzo, José Luis padre le compró al Pela, como le dicen en su barrio, su primer par de botines. "Los cuidaba como oro. Cuando uno es pibe y viene de un lugar humilde cuida mucho las cosas. Ahora tengo un montón de botines, de todos los colores", sonríe, y admite que "soñaba con tenerlo todo cuando era chico", pero lo que más quería era regalarle una casa a sus viejos.

-¿Pudiste cumplir ese sueño?

-Sí. Cuando Lanús me compró el pase pude darle a mis viejos su cheque para que se elijan la casa que quieran. Están viendo qué se quieren comprar.

Lanús es más que un club que le dio la posibilidad de ser titular, ser citado a la Selección argentina y jugar una final de Copa Libertadores como la que disputará el miércoles ante Gremio. Para José Luis, Lanús fue la institución que le permitió devolverle a su familia todo ese esfuerzo que hicieron cuando, en 2006, se mudaron todos a Buenos Aires para que el sexto de los 12 hermanos pudiera jugar en Quilmes. El Cervecero fue el club en el que el lateral, que en ese entonces llegó como zaguero, dio sus primeros pasos. Sin embargo, después de algunos años en los que se asentó en la banda derecha, quedó libre porque faltaba a los entrenamientos ya que en Lugano, barrio en el que vivía junto a su familia, le habían robado varias veces cuando iba para el entrenamiento. Ese traspié no cortó la carrera del Pela, que en 2013 debutó en la Primera de Racing, club del que es fanático su papá, que no pudo transmitirle ese amor por la Academia. "De chico mi ídolo era el Negro Ibarra, siempre me gustó. Yo era hincha de Boca".

-¿Qué te gustaba de Ibarra?

-Cómo pasaba al ataque, tenía mucha actitud, mucho huevo. Era un jugadorazo para mí, aprendía muchas cosas.

-¿Mirabas los partidos de Boca?

-Sí, con un conocido que tenía cable o íbamos al centro a verlo en un bar, bueno, en realidad desde la ventana, o lo escuchábamos por radio. Me gustaba que estaba llena la cancha. Cuando sos chico en la provincia sos fanático de algún club grande como River o Boca, pero de grande es diferente. Ahora soy de Chacarita.

-¿Te gustaría jugar en River o en Boca?

-Son dos equipos grandes en los que todo el mundo quiere jugar, son equipos en los que la exigencia es otra, piden mucho más. Pero acá en Lanús estoy bien.

-¿Y Europa? ¿Qué liga te gusta?

-Miro fútbol europeo. Miro las ligas de España, Inglaterra, Italia.

-¿Qué equipos te gustan?

-Napoli, Juventus, Barcelona, varios equipos me interesan.

-¿Y en dónde ves que encajarías bien con tu juego?

-Uno siempre sueña con jugar afuera, es el sueño de todos. Pero si a uno le va bien en el club que está después se puede dar. En Barcelona hay buenos jugadores, de buena calidad y buen pie, sale uno mejor y entra otro mucho mejor.

-¿A qué jugadores de tu puesto mirás?

-A Dani Alves e Iván Pillud. Iván me ayudó bastante, fue un buen compañero para mí. Yo me bajoneé un poco en Racing porque un tiempo anduve bien y un tiempo anduve mal. Por suerte tuve la oportunidad de ir a préstamo a San Martín de San Juan y agarrar ritmo. Ahora estoy disfrutando lo que me está pasando. Es un sueño para nosotros estar en la final de la Libertadores.

-¿Te imaginaste alguna vez jugar la final de la Copa?

-Uno cuando es chico sueña con jugar en Primera. Después si te toca jugar Sudamericana o Copa Libertadores, mucho mejor. Pero yo lo que quería era jugar en un estadio lleno de gente y que te saquen fotos, te pidan fotos, autógrafos. Es un placer ahora para mí. Soy un poco vergonzoso pero trato de ser copado. No soy de hablar mucho en radio por la tele porque no me gusta. Cuando empecé me costaba un montón, ahora estoy un poquito más suelto. Un poco te vas soltando. Cada vez que vas haciendo más notas se te hace más fácil.

Los laterales brasileños siempre fueron los más destacados de la historia, pero Gómez no se anima a compararse con uno de ellos. "Yo soy de pasar mucho al ataque, es lo que me gusta, atacar y defender. Trato más de atacar que defender", admite y cuenta que es feliz jugando en ese puesto.

-La mayoría de los chicos quiere ser delantero, ¿no te pasó?

-No. Siempre jugué atrás, era central de chico. En Quilmes, en Inferiores, me dejaron de 4 y al principio costó pero después me fui acostumbrando y no quería salir. Algunos conocidos me dicen que tengo que jugar de 8 por las condiciones que tengo, pero capaz que si juego de 8 me pierdo un poco porque el lateral derecho ya lo conozco muy bien y sé lo que tengo que hacer.

-Hay pocos laterales argentinos, ¿eso te abre más las puertas de la Selección?

-Sí, siempre me dicen que acá en Argentina hay pocos laterales así que uno siempre trabaja para estar de la mejor manera.

-¿Te ves con posilbilidades de ir al Mundial?

-Sí, uno siempre sueña con ir al Mundial. Yo estoy tratando de encontrar mi ritmo como lo venía haciendo, sigo trabajando doble turno para llegar de la mejor manera.

Jorge Sampaoli ya lo citó a la Selección, donde jugó 52 minutos en un amistoso ante Brasil, aunque lo que más recuerda no es su paso por la cancha, si no su encuentro con Lionel Messi. "Lo saludé y lo miraba, para mí fue un sueño conocerlo. Me quería sacar una foto con él. Fui a la habitación, golpeé la puerta, daba vueltas, pasaba, iba y venía. Hasta que le dije que me quería sacar una foto con él y que le quería regalar mi camiseta. Yo estaba re contento", cuenta con la emoción del nene que ya no es.

-¿Realmente pensaste que lo podían dar vuelta después del 2-0 de River?

-En el 1-0 de ellos yo pensaba “qué estamos haciendo, se nos complicó”. Con el 2-0 no caía, pero el equipo estaba confiado e intentaba jugar. Con el gol de Pepe nos fuimos más tranquilos al vestuario y ahí se habló bastante. Jorge nos dijo que ellos se iban a cagar un poco y yo los noté asustados, nerviosos, sorprendidos por cómo salimos a buscar el partido. Ellos estaban desordenados, se alentaban entre ellos. Con San Lorenzo también se vivió algo lindo.

-¿Y ahora? ¿Qué esperás ante Gremio?

-Queremos sacar un buen resultado en Brasil. Un 1-0 o 2-0 estaría bueno. Lo más importante es que no nos conviertan y de local hacerse fuerte, que lo hacemos muy bien.