Un 28 de julio, pero de 2015, Bayern Munich hizo oficial el fichaje de Arturo Vidal. A dos años exactos de aquel acontecimiento, el chileno se convirtió en una pieza clave del plantel (dentro y fuera del campo de juego) y en uno de los jugadores preferidos por los simpatizantes del cuadro alemán.
Quizá, desde el costado estadístico, su trabajo no sea tan llamativo: siete goles y doce asistencias en la temporada 2015/2016, y ocho goles y cuatro asistencias en la 2016/2017. Sin embargo, en el plan de juego, Carlo Ancelotti no se imagina un equipo sin el ex-Colo Colo, quien, en estos primeros años, supo formar un mediocampo brillante con Thiago y Xabi Alonso, ganando las dos Bundesliga que disputó hasta el momento.
Este sábado, Vidal, declarado intransferible, se reincorporará a los entrenamientos del conjunto de Munich. Tendrá nueva competencia en el medio (llegaron Rudy, Corentin Tolisso y James Rodríguez), aunque él cuenta con una ventaja: se acomoda a varios puestos, sin bajar su rendimiento. Su máxima aspiración: la tan deseada Champions League, que ya se le viene negando desde cuando defendía la camiseta de Juventus.
