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El Barcelona sobrevive a la ruleta rusa en Butarque

7:51 GMT-6 23/11/19
Luis Suarez, Leganes vs Barcelona
El cuadro azulgrana se ve superado en todo por el Leganés pero logra la victoria con dos goles a balón parado que no tapan las propias miserias.


EDITORIAL

De Anfield a Butarque, ya no hace falta ser el mejor equipo de Europa para intimidar a un Barcelona que se basta y se sobra a la hora de resucitar a cualquier rival. Apático, desganado, perezoso e inoperante, el equipo que dirige Ernesto Valverde se presentó ante el colista de la Liga con tantas bajas como pocas ganas de jugar al fútbol según lo exhibido durante el arranque del partido, como si la actitud de Gerard Piqué, más pendiente de redibujar la Copa Davis de tenis y de dirigir sus proyectos ajenos al fútbol, hubiera contagiado al resto de un equipo que ha abdicado de todo para que sea Leo Messi quien, semana tras semana, salve al Barcelona de la derrota.

Poner a muchos delanteros -por primera vez coincidieron los llamados cuatro fantásticos en el once- no implica tener vocación ofensiva, no si cuestiones tan elementales como el equilibrio no están previamente resueltas. El Barcelona apenas remató dos veces a puerta en todo el primer tiempo y ninguna fue clara. El Leganés, por contra, rentabilizó mucho mejor la misma producción ofensiva y abrió el marcador tras una pérdida de Ousmane Dembélé que pilló descolocado a todo el equipo, quien además se replegó con tranquilidad para darle a Rubén Pérez todo el tiempo del mundo para detectar el desmarque de Roque Mesa, que conectaría con En-Nesyri y batir con un golazo a Marc-André Ter Stegen, confirmando que este Barcelona es un juguete roto, a día de hoy.

Porque si no había equilibrio, mucho menos hubo control. El doble pivote que formaban Sergio Busquets -que vio la amarilla y no estará ante el Atlético la próxima semana, para más inri- y Frenkie De Jong no logró imponerse en ningún momento del primer tiempo y solo en el segundo, bendecido por un cabezazo de Piqué al poste a los dos minutos, se mostró como un equipo que ostenta el liderazgo y quiere seguir manteniéndolo. Pero con el agua al cuello las imprecisiones no hicieron más que aumentar. Primero porque daba muestras de no querer y luego porque en realidad no podía, si esta vez los barcelonistas no perdieron en Butarque fue porque Messi logró convertir una falta lejana en una asistencia a Luis Suárez tras el descanso.

Lo peor fueron los minutos finales. Valverde, consciente del agotamiento físico del Leganés, convirtió el partido en una ruleta rusa para, vista la inoperancia del juego, imponer la calidad de los suyos. Quitó a Griezmann y a De Jong para dar entrada a Arturo Vidal y a Ansu Fati y el partido se rompió más, si cabe. Pero en estos contextos suele brillar Arturo Vidal, que logró marcar el 1 a 2 tras la salida de un córner y evitar un nuevo accidente. Sin embargo, la victoria no oculta que a este Barcelona le puede meter mano cualquiera en cualquier momento. En este contexto, ojo con lo que pueda pasar en la Champions League porque todo lo que no sea ganar al Borussia Dortmund el próximo miércoles provocará tener que jugarse la vida en Milán en la última jornada de la fase de grupos ante un Inter que ya anduvo muy cerca de dar el susto en el Camp Nou.