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Lionel Messi Arturo Vidal Barcelona Athletic LaLiga 29092018Getty

El Barcelona no es nada sin Messi


EDITORIAL

Nada. Nadie. El Barcelona no jugó a nada ante el Athletic Club. Sin Leo Messi y Sergio Busquets en el once, baluartes en ataque y en defensa, nadie en el equipo azulgrana asumió responsabilidades y liderazgo para mejorar el 2 a 1 del miércoles en Butarque. Solo Arturo Vidal dio muestras de competitividad en un equipo que volvió a hacer aguas ante la falta de equilibrio incluso con Philippe Coutinho desligado de unas tareas defensivas que asumió el chileno, quien además hasta exhibió una notable dosis técnica en un pase en profundidad que Luis Suárez no logró aprovechar.

El marcador lucía el empate en aquellos momentos pero Oscar De Marcos no tardó en adelantar al cuadro vasco tras un buen centro de Markel Susaeta desde la izquierda y poner al Barcelona por detrás por quinto partido consecutivo, incapaz de crear una sola ocasión clara de gol en unos primeros cuarenta y cinco minutos en los que solo Vidal dio el don de pecho. Curiosamente, Valverde fulminó al chileno a los nueve minutos del segundo tiempo para dar entrada a Messi y tenerle rodeado por todos los pesos pesados en el ataque barcelonista, desde Suárez al insulso Dembélé y al desnortado Coutinho.

Messi intimida. Desde que entró en el terreno de juego, Busquets ya había reemplazado a Roberto, con molestias, unos minutos antes, el Barcelona no resucitó pero el rival empezó a recular, sometido tras el ingreso del rosarino, que contagió a sus compañeros y poco después Coutinho estrelló un balón al poste. Messi regenró al Barcelona pero a pesar de que el equipo empezara a crear una ocasión detrás de otra desde entonces el gol no llegaba. Messi envió otro balón al poste, confirmando la mejoría, pero el gol se le negó al cuadro catalán hasta que que Munir El Haddadi no pudo aprovechar un mal rechace de Unai Simón tras un remate de Messi que evitó la derrota y puso el 1 a 1 definitivo.

Aun así, el Barcelona se ha desintegrado. Del campeón del doblete de la temporada pasada no queda más que la calidad del rosarino. El resto de sus compañeros se han ido diluyendo y el equipo alcanza un nuevo nivel de 'messidependencia', algo que no había vivido jamás a pesar de gozar del mejor de los mejores, tras volver a constatar que sin su líder el grupo no es más que una mera acumulación de futbolistas de calidad media-alta sin ningún orden ni criterio a la hora de tratar el balón. Y así le va al Barcelona, al que ni el árbitro, ni el VAR, ni la calidad del césped, ni la falta de acierto pueden excusar su falta de juego y resultados en el tramo inicial de temporada. Hay mucho que mejorar y hay que hacerlo urgentemente.

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