EDITORIAL
Quizá el Barcelona no haya logrado incorporar primeras opciones como Marco Verratti o Héctor Bellerín, como pretendía hace tres meses, pero ha aprendido la lección del pasado verano: para mantener la competitividad hay que fichar jugadores que puedan ser titulares. Hace un año apenas se consolidó Samuel Umtiti de las ocho incorporaciones que realizó el club barcelonista. En esta ocasión ha incorporado a cuatro futbolistas, Gerard Deulofeu, Nélson Semedo, Paulinho Bezerra y Ousmane Dembélé, todos susceptibles de ser titulares.
El catalán quizá sea quien lo tenga más difícil tras la incorporación del francés, uno de los jugadores con mayor proyección de Europa y que ocupará la demarcación en la que hasta hace bien poco se desenvolvía Neymar Da Silva. Sin embargo, pueden llegar a ser complementarios debida su capacidad de desborde partiendo de cualquiera de los dos extremos, permitiendo a Leo Messi moverse por el eje del ataque azulgrana con total libertad.

Paulinho, por su parte, es el elemento que debe aportar equilibrio al bloque a ojos de la secretaría técnica, obsesionada en él tras el 'no' de Verratti a pesar de que ofrecen dos perfiles de centrocampista completamente distintos. Que el Barcelona no le haya buscado ninguna alternativa a pesar de las negativas del Guangzhou Evergrande a vender por menos de los 40 millones que finalmente acabó costando su pase, da buen ejemplo del peso que se le advierte al brasileño.
También Semedo está ante la temporada de su vida. Reconvertido a lateral las dos últimas temporadas, llega para cerrar el debate en el carril diestro del Barcelona, huérfano tras la marcha de Dani Alves a pesar de que esta misma circunstancia ha permitido explotar a Sergi Roberto hasta el punto de llegar a la selección y alcanzar la titularidad, ya como centrocampista, en el club de su vida.
El adiós de Neymar hace que el Barcelona, abonado a la MSN los últimos años, sea una incógnita. Sin embargo, el club ha apostado por jugadores que, aun alejándose notablemente del modelo barcelonista -el brasileño entiende el juego de una forma muy distinta a Iniesta o Xavi, por ejemplo-, llegan para ofrecer rendimiento inmediato. Otra cosa es que hace tres meses el club quisiera apuntalar el eje de la zaga, en la que apenas ha reemplazado a Jérémy Mathieu por Thomas Vermaelen, obsesionado como ha estado por fichar jugadores de ataque, pero esto ya es otra historia.




