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El Barcelona espera más gestos y más contundentes de Neymar

3:00 GMT-5 15/08/19
Neymar, Barcelona logo
A pesar de los guiños del brasileño, el último en DAZN recordando el 6-1 al PSG, el club azulgrana espera que se moje para desatascar la situación.


MERCADO

Neymar Da Silva sigue empecinado en tirarle dardos al PSG pero no aparece para aclarar donde quiere estar, si en el Barcelona o en el Real Madrid. La última vez fue ayer, cuando explicó en DAZN que "el gol de Sergi Roberto al PSG es uno de los más importantes de la historia del Barcelona". Antes ya se había referido a ese partido como "mi mejor momento" pero eso no es suficiente ya que la situación sigue enrocada: el PSG quiere, además de Philippe Coutinho, mucho dinero y el Barcelona no lo tiene. Mientras, Florentino Pérez otea al brasileño, o eso dicen sus periodistas afines, y desde el Camp Nou aumentan los nervios.

El viaje relámpago a París del directivo Javier Bordas, del secretario técnico Eric Abidal y del especialista en el mercado brasileño, André Cury, no surtió efecto alguno más allá de la escenificación de lo que ya sabe todo el mundo, que el Barcelona quiere a Neymar a pesar de haberlo negado en público desde hace meses. Los decibelios y la presión aumentan por momentos en la misma medida que la prensa madrileña filtra presuntas ofertas al PSG, que ni niega ni confirma estar negociando con el club blanco a la espera de realizar una venta lo más cuantiosa posible.

Es por eso que el Barcelona espera un gesto inequívoco, más allá de los achaques de nostalgia del brasileño cuando le recuerdan el 6 a 1 al PSG, una declaración de intenciones que fuerce a su actual club a sentarse a negociar seriamente con el equipo en el que desee jugar y que dé por cerrada una subasta que solo conviene al propio PSG, pues tampoco el Real Madrid se encuentra en una situación financiera óptima, si bien la del Barcelona está mucho más al límite. Mientras la delegación del Barcelona viajaba a París el brasileño hacía lo propio en dirección al Algarve, para alargar unas vacaciones que, en su caso, parece que no acaban nunca. Es hora de hablar en serio.