El Barcelona comenzó sus gestiones para fichar al argentino Julián Álvarez, delantero del Atlético de Madrid, hace ya varios meses, cuando empezó a explorar la posibilidad de contratarlo el año pasado.
Pero las semanas pasan, la operación no se cierra y el técnico del Barcelona, Hansi Flick, quiere conocer cuanto antes con qué jugadores contará para la temporada 2026-2027, por lo que empieza a impacientarse. Sin embargo, según el diario "Marca", el Barcelona lo tranquiliza.
El diario añadió que los responsables dentro del Barcelona están convencidos de que la táctica de presionar y desgastar al rival dará sus frutos pronto, tanto en el caso del jugador como en el del Atlético de Madrid.
Julián Álvarez es considerado el objetivo número uno del Barcelona para ocupar el lugar de Robert Lewandowski como el jugador más adelantado de la línea de ataque, y todos —entrenadores, directivos y miembros de la junta directiva del Barcelona— siguen creyendo en el fichaje del argentino pese al rechazo del Atlético de Madrid a la oferta presentada por el club catalán.
En ese sentido, la presión que pueda ejercer el jugador se considera decisiva, según responsables del club azulgrana.
Joan Laporta, presidente del club catalán, comentó hace unos días: "Cuando un jugador quiere marcharse, la postura del Barcelona como club es que le facilitaremos las cosas si desea abandonar el Barcelona... Un club grande no puede permitirse tener jugadores descontentos".
El diario señaló que el delantero argentino está pensando en no acudir a los entrenamientos del Atlético de Madrid el 10 de agosto, día fijado por el entrenador argentino Diego Simeone para el regreso a los entrenamientos del subcampeón del mundo.
El Barcelona cree que el Atlético de Madrid acabará cediendo, y ello no se debe únicamente a la postura que adopte en los próximos días el internacional argentino, decidido a incorporarse al Barcelona, sino también a que ha dejado claro que la oferta, pese a su elevado valor económico, no satisface las exigencias del Atlético (que reclama una cláusula de rescisión de 500 millones de euros) y tiene fecha de caducidad, siendo la limitación temporal de la oferta uno de los métodos de presión que emplea la directiva del Barcelona.
Pero la directiva del Atlético de Madrid sigue firme en su postura de rechazo al traspaso del jugador, pese a que este manifestó abiertamente su deseo de abandonar el Atleti durante su participación con Argentina en el Mundial 2026. La directiva no quiere hacer recaer sobre el jugador la responsabilidad de su postura y su decisión, y se apoya en su agente, ya que no desea tensar su relación con el jugador profesional que espera mantener en sus filas.




