Ousmane Dembele Barcelona 2018-19Getty Images

Dembélé imparte justicia


EDITORIAL

Al más puro estilo Ousmane Dembélé. Así liquidó el Barcelona el pase a los cuartos de final de la Copa del Rey después de conocerse la posibilidad de haber cometido alineación indebida en el partido de ida, cuando perdió 2 a 1. Esta vez el cuadro azulgrana no quiso dejar espacio alguno a la incertidumbre y Ernesto Valverde dispuso un potente once en en el que solo faltaron Gerard Piqué, Sergio Busquets y Luis Suárez para limitar las opciones de un Levante que apenas tuvo opciones en el Camp Nou a pesar del irregular inicio del cuadro azulgrana.

Los barcelonistas no necesitaron dominar el juego para adelantarse en el marcador gracias a dos goles de Dembélé, que aprovechó un pase de Leo Messi tras destrozar la zaga levantina para establecer el 1 a 0 y un balón suelto tras un mal rechace para poner el 2 a 0 al filo de la media hora, apuntándose un doblete el mismo día que se estrenaba como goleador en la Copa. Quien sabe si picado por ello, Philippe Coutinho pudo establecer el tercero pero su sorprendete regate acabó en nada cuando probó el remate ante Aitor Fernández a falta de un minuto para el descanso.

El brasileño pudo marcar en el inicio del segundo tiempo pero su remate se produjo después de un claro fuera de juego. Si acaso, fue Messi quien aprovechó el centro de Nélson Semedo para poner el 3 a 0 en su primer partido copero esta temporada, un tanto que le sirve para igualar a una leyenda como Ladislao Kubala como segundo artillero azulgrana en la Copa del Rey, la única competición que -todavía- no domina como goleador barcelonista.

El partido no fue particularmente lucido pero el Barcelona hizo lo que se le exigía e incluso pudo dar descanso al jugador con más carga de minutos -Piqué-. Tampoco, al menos por una vez, tuvo que emplear a Busquets. Ambos se quedaron en el banquillo. Sí participó Luis Suárez, que ingresó a los 62 minutos en sustitución de un Coutinho que se despidió del partido sin gol pero acompañado de una ovación de apoyo de parte de la afición local. En cualquier caso el Barcelona impuso su propia justicia en el campo tras las acusaciones de alineación indebida en el partido de ida. A la espera de lo que puedan decidir los despachos, el club azulgrana no permitió ningún debate en el terreno de juego.

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