Dejar su dependencia de los delanteros, la variante táctica que la Selección mexicana tuvo que improvisar en plena Copa Oro

Desde la lesión de Raúl Jiménez, mucho ha sufrido la Selección mexicana para encontrarle un reemplazo, desde sus funciones dentro de la cancha hasta el olfato goleador que había desarrollado en tiempos recientes.

Henry Martín, Alan Pulido, José Juan Macías y recientemente Rogelio Funes Mori han sido los encargados de ocupar el puesto. Lamentablemente para el Tri, ninguno ha logrado suplir la cuota del Lobo de Tepeji.

Tata Martino ha desarrollado un modelo de juego muy específico, en el cual el centro delantero debe jugar casi todo el tiempo de espaldas al arco, generar ocasiones para sus extremos, definir las pocas llegadas que tiene y ejecutar la presión alta durante muchos lapsos del cotejo. Lógicamente, pocos están capacitados para estas funciones.

De acuerdo a datos de Statiskicks, desde la lesión de Raúl Alonso en noviembre de 2020, de todos los goles que ha anotado México, solo el 27% han caído cortesía de un centro delantero. Con Jiménez en la alineación, se lograban el 42% gracias al punta.

Numéricamente, es una caída del 15%, siendo más importante que nunca activar a los extremos o mediocampistas, que han sido los encargados de maquillar ese déficit de goles que ha impedido que se ganen más partidos y por mayor diferencia de goles.

México debe trabajar desde la pizarra y buscar la forma de llegar en más ocasiones a la portería, uno de sus principales problemas en la Copa Oro, y que ha generado más dudas que certezas hasta el momento.

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