¿Cuándo tiene Bale que tirar del carro?

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Bofetón de realidad al proyecto blanco ante un Eibar muy superior (3-0). El Real Madrid nunca se encontró en Ipurúa. Courtois evitó una goleada mayor

OPINIÓN

El Real Madrid es indescifrable esta temporada. Este sábado recuperaba efectivos importantes como Marcelo o Varane para la causa de un Solari que estrenaba en Ipurúa su condición de entrenador fijo tras volar en los últimos cuatro partidos. Y quién sabe si tuvo algo que ver que los blancos se sintieran liberados de las urgencias de semanas atrás, pero el guión del encuentro bien podía haber obedecido tranquilamente a un partido de los de Lopetegui. El día que se enfrentaban entre sí Barcelona y Atlético, el día que los blancos podían pegar el estirón definitivo, fue el día que fueron a tropezar de nuevo contra una piedra ya conocida.

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El Eibar supo a lo que se jugaba. Como siempre. No engañó a nadie. Y mientras tanto, el Real Madrid anduvo siempre perdido, entregado incluso a los pelotazos en un equipo donde aparecían hasta seis ‘peloteros’ de la galleta central en adelante. Cuando los blancos alcanzaban el desarrollo físico de los armeros, echaban en falta algo más de talento para finalizar las jugadas; y cuando miraban al juego más con la cabeza que con las piernas, era arrollado sobre el tapete. Ahogados por la alta presión local, sin capacidad de superar la primitiva estrategia ni en corto ni en largo. Desesperados y desnortados más y más según iban cayendo los goles (minutos 15, 51 y 56) que aupaban a un Eibar inquebrantable. No se vio nunca al Real Madrid, y lo que es peor, ni siquiera se le intuyó que pudiera aparecer.

El ejemplo perfecto fue Gareth Bale en esa banda diestra que compartió con Odriozola hasta que el vasco cayó lesionado. Por muchos momentos, el galés fue superado por el sistema de doble lateral armero con un cedido culé como Cucurella en estado de gracia. Y por otros momentos, exhausto cuando debía marcar diferencias en campo contrario. Mucho se ha hablado en esta semana de cómo tiran del carro los Benzema y Asensio, cuando seguramente fuese más justo volcar el debate en el flanco derecho, por donde se ausenta el galés. En días así se necesita de liderazgo. Y en días así es cuando Bale más queda en evidencia. El galés, por cierto, sí está entre los ocho candidatos al Balón de Oro que mentaba el mallorquín.

Mientras tanto, los Thibaut Courtois (que evitó una goleada mayor), Sergio Ramos, Luka Modric, Marco Asensio o Karim Benzema dejaron intuir que han elevado su nivel, dentro de un partido donde fue imposible lucir del lado blanco, permanentemente en inferioridad sin importar la zona del campo donde estuviera el balón. Pero ni ese estirón puntual de algunos puntales fue suficiente para evitar el primer borrón de Solari, quien por cierto sustituyó al ‘10’ y al ‘20’ de forma sorpresiva. Gran borrón, de hecho. Por este camino no se va a Roma. Tampoco al liderato ni al título de La Liga. El bofetón de realidad es considerable. El carro del Real Madrid vuelve a tener gripado el motor. 

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