Al contrario de lo que ocurrió en el enfrentamiento ante el Villarreal, el argentino Julián Álvarez procuró esta vez dirigirse a la afición del Atlético de Madrid tras la abultada derrota frente al Athletic de Bilbao por tres goles a cero, en una escena que reflejó un claro intento de calmar el ambiente después de la tensión que rodeó al jugador durante el último periodo.
Álvarez fue objeto de silbidos de reproche de cerca de 200 aficionados del Atlético presentes en el estadio de San Mamés, a raíz de los acontecimientos que vivieron los últimos días del mercado de fichajes y la historia de su futuro con el club. Sin embargo, el delantero decidió responder de una manera diferente, ya que se dirigió junto a sus compañeros hacia las gradas para saludar a la afición y agradecerle el viaje a Bilbao para apoyar al equipo.
Álvarez estuvo acompañado por sus compañeros Cuti Romero y Musso desde la llegada de la expedición del Atlético al estadio de San Mamés, y ambos también lo acompañaron durante los ejercicios de calentamiento, antes de que el delantero saltara al terreno de juego en el minuto 58, en medio de un claro apoyo de sus compañeros, con el guardameta Musso a la cabeza.
Tras los silbidos de reproche que lo acompañaron en el momento de su sustitución, Álvarez optó por no entrar en enfrentamiento con la afición, sino que regresó junto a sus compañeros, antes de participar más tarde con ellos en el saludo a los aficionados, en un intento de abrir una nueva página con la afición del Atlético a pesar de la dura derrota.

