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Adiós, aburrida liga escocesa

5:00 GMT-6 26/11/18
Andre Silva Sevilla
Lo del Sevilla FC no es nuevo. Es el milagro de los panes y los peces hecho equipo de fútbol.

Lo del Sevilla FC no es nuevo. Es el milagro de los panes y los peces hecho equipo de fútbol. Y no es flor de un día, sino proyecto sólido, con arraigo y poso. A Dios rogando, pero con Nervión dando. Aquello de que nunca se rinde no es un eslogan barato, sino una declaración de intenciones. Este Sevilla, que a pesar de ser pentacampeón de Europa, sigue siendo misteriosamente el equipo invisible a ojos de los medios de comunicación de este país, incapaces de ver más allá del bucle repetitivo de los dos de siempre, pisa fuerte. Sí, van a leer, escuchar y ver todo tipo de números y estadísticas que le presentarán en sociedad como el peor líder a estas alturas de Liga en los últimos años. Pero eso, queridos lectores, lejos de menoscabar el mérito hispalense, le hace refulgir aún más. Entre otras cosas, porque demuestra que, en esta Liga, un nuevo poder resurge.

No hace mucho tiempo, el Sevilla enarboló, casi en completa soledad, la bandera de un reparto de los derechos televisivos más justo y más equitativo, una Liga más justa.  Hasta entonces, todo era un cortijo para dos. Y si no lo era, lo parecía. Había que pasar, sin prisa pero sin pausa, de un reparto abusivo a uno de sentido común. La denuncia hispalense no cayó en saco roto, Tebas trabajó en esa dirección y a día de hoy, la distancia de los derechos de televisión, que era de 12 a 1, ahora es sólo de 3 a 1. LaLiga, criticada hasta la saciedad, hizo un esfuerzo brutal por mejorar el campeonato. Y hoy día, los clubes son más competitivos, el reparto más justo y el nivel del campeonato, brutal. Toda vez que se ha cerrado el primer tercio de LaLiga, esto ya no recuerda a la liga escocesa en la que se paseaban Barça y Madrid. Eso, a Dios gracias, parece que igual ya no sigue siendo así.

Ahora nos encontramos con una Liga competida y apretada. Finalizado el primer tercio, hay siete equipos en seis puntos. No puede haber más emoción. Cada victoria cuesta un mundo y conseguir tres seguidas tiene aroma a título, porque si algo está quedando demostrado en este campeonato es que cualquiera, se llame como se llame, cobre lo que cobre y tenga el presupuesto que tenga, puede perder con cualquiera.  Uno mira la tabla y, paradojas de la vida, aquel que se puso a la cabeza de las demandas por una Liga más fuerte y un reparto más justo, el Sevilla FC, hoy es líder. No habrá que esperar demasiado para escuchar las primeras voces que digan que se trata de un líder menor, de un campeonato mediocre y de un registro de puntos vulgar. Suele pasar cuando de por medio no están los que más venden. Asumido y procesado. La realidad es que queda un mundo por delante y que hay siete equipos en seis puntos. Ojalá esta Liga sirva para que el Sevilla sueñe, para que el Alavés siga compitiendo, para que el Girona siga escalando, para que haya cuatro o cinco aspirante al trono. Ojalá que esta Liga sea el definitivo punto de arranque para nuevas alternativas de poder. Falta hace. Adiós, aburrida liga escocesa. Hola, emocionante liga española.