El Chelsea convirtió una actuación dominante en un debate disciplinario tras emplear una táctica calculada de retraso del juego al comienzo de la segunda parte. Con una ventaja de 2-1 tras una magistral actuación de Joao Pedro, los londinenses se negaron a tomar sus posiciones defensivas y, en su lugar, se reunieron en un círculo cerrado alrededor del balón.
Esta maniobra impidió físicamente que el Aston Villa reiniciara el juego, dejando a Ollie Watkins y Amadou Onana visiblemente desconcertados. El ritmo del equipo local quedó neutralizado mientras el árbitro luchaba por controlar el enfrentamiento en el círculo central.
La tensión solo se calmó cuando Cole Palmer finalmente soltó el balón del grupo, lo que permitió que el juego se reanudara entre abucheos. Los aficionados en las redes sociales no tardaron en burlarse de la escena, y uno de ellos preguntó en tono de broma si los Blues «pensaban que estaban jugando al rugby». Al final, el Chelsea se aseguró una contundente victoria por 4-1 sobre el Villa.