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Victor Osimhen y otra oportunidad desperdiciada en la Copa Africana de Naciones

Sin embargo, al mirar el panorama actual, la historia ya no luce tan prometedora. Osimhen dejó el Estadio Diego Armando Maradona apenas un año después, no porque hubiera quedado grande para el Napoli, sino porque la relación entre el club y el jugador se rompió de manera irreversible.

Ante ese escenario, no tuvo otra opción que dar un paso atrás y aceptar su llegada al Galatasaray, primero en calidad de préstamo y luego de forma definitiva el verano pasado. Los goles no han dejado de acompañarlo en Turquía y sumó un nuevo título de liga a su palmarés, aunque la Super Lig está lejos de equipararse con cualquiera de las cinco grandes ligas de Europa.

El enorme potencial que Osimhen exhibió en Italia se ha diluido en buena medida, y no solo a nivel de clubes. Llamado a liderar una generación dorada de Nigeria —con nombres como Ademola Lookman, Alex Iwobi, Samuel Chukwueze, Calvin Bassey y Wilfred Ndidi—, el delantero no ha logrado traducir ese talento colectivo en logros concretos para su selección.

La más reciente decepción de las Súper Águilas llegó en las semifinales de la Copa Africana de Naciones 2025, donde fueron superadas por los anfitriones Marruecos tras un exigente duelo. La verdadera grandeza sigue esquivando a Osimhen, y esta vez no hay demasiados argumentos para señalar a otro responsable que no sea él mismo.

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    Era miserable para Nigeria

    Nigeria ha vivido una etapa marcada por la frustración desde su eliminación en la fase de grupos del Mundial de 2018. Las Súper Águilas no lograron alcanzar la final en las Copas Africanas de Naciones de 2019 y 2021 y, para colmo, se quedaron fuera del Mundial de 2022 tras caer ante Ghana por el criterio de goles de visitante en los play-offs de la CAF.

    Muchos anticipaban un arco de redención en la Copa Africana de Naciones 2023 en Costa de Marfil —disputada finalmente en enero de 2024 tras ser pospuesta por razones climáticas—, con Osimhen en el mejor momento de su carrera. Sin embargo, el delantero no estuvo a la altura de las expectativas. Nigeria llegó hasta la final, pero Osimhen apenas marcó un gol en 24 disparos a lo largo del torneo y tuvo una actuación particularmente discreta en la derrota 2-1 frente a los anfitriones en el partido decisivo.

    El panorama empeoró durante las eliminatorias rumbo al Mundial de 2026, donde las Súper Águilas firmaron un inicio desastroso: apenas tres puntos en sus primeros cuatro encuentros, con empates ante Lesoto y Zimbabue y una derrota frente a Benín. La llegada de Eric Chelle al banquillo en enero de 2025 trajo cierta mejoría, pero el daño ya estaba hecho. Nigeria terminó segunda de su grupo, por detrás de Sudáfrica, y solo consiguió un boleto a los play-offs.

    Una contundente victoria 4-1 en tiempo extra ante Gabón en semifinales devolvió momentáneamente la ilusión, pero esta se desvaneció cuando la sorprendente República Democrática del Congo eliminó al equipo de Chelle en la final por la vía de los penales. Fue un golpe durísimo para Nigeria, que ni siquiera logró acceder al repechaje intercontinental de marzo, especialmente en un contexto en el que la FIFA había ampliado el Mundial de 32 a 48 selecciones.

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  • Osimhen-GeorgeGetty/GOAL

    "No permitiré que nadie manche mi nombre"

    Para ser justos con Osimhen, desde el punto de vista estrictamente futbolístico hizo todo lo que estuvo a su alcance para llevar a Nigeria a Norteamérica. El delantero del Galatasaray marcó ocho goles en siete partidos de la eliminatoria, incluido un doblete ante Gabón. De no haber quedado fuera de los empates frente a Sudáfrica y la derrota contra Benín por lesión, o si no hubiera llegado mermado hasta el descanso ante la República Democrática del Congo, el desenlace para las Súper Águilas bien pudo haber sido distinto.

    Sin embargo, Osimhen también quedó atrapado en un episodio extradeportivo que terminó por convertirse en una distracción inoportuna para el equipo. Tras la sorpresiva derrota ante Benín, varios medios locales aseguraron que el entonces seleccionador, Finidi George, había sugerido que el delantero pudo haberse puesto a disposición para jugar.

    La reacción de Osimhen fue inmediata y contundente. En una airada publicación en Instagram, el atacante respondió:
    “Todo el mundo sabe que siempre lo doy todo, ya sea por mi club o por la selección. No voy a permitir que nadie me falte al respeto ni que manche mi nombre. No me importa si lo que dijo Finidi es verdad o mentira. Compartiré el video, las fotos y las capturas de pantalla de nuestra conversación porque algunos creen que permitiría que me faltaran al respeto solo porque juego al fútbol”.

    En otro fragmento, añadió: “He perdido el respeto por ese hombre. Hablé con él para pedirle unirme a la concentración de las Súper Águilas y estar con mis compañeros, pero me dijo que no me preocupara y que me quedara con mi familia. Tengo un video de esa conversación”.

    Horas después de esa explosiva declaración, se informó que Finidi George había presentado su renuncia. Más tarde se aclaró que la decisión estuvo relacionada con la intención de la Federación Nigeriana de Futbol (NFF) de nombrar a un asesor técnico extranjero para trabajar junto a él, sin haberlo consultado previamente.

  • Osimhen-LookmanGetty/GOAL

    'Pelea' con Lookman

    En este caso, fue Osimhen quien incurrió en una falta de respeto, no George. Debió haber canalizado cualquier inconformidad de manera interna y evitar reaccionar al ruido de las redes sociales sin contar con todos los elementos.

    “Fue bastante desafortunado que saliera en vivo a decir esas cosas”, declaró George a la emisora Nigeria Info. “Le envié un mensaje y, desde entonces, no volví a saber de él. Nunca se disculpó”.

    El episodio dejó una imagen incómoda y abrió serias dudas sobre la disciplina de Osimhen. También ayudó a explicar por qué Eric Chelle decidió relegarlo y nombrar a Wilfred Ndidi como nuevo capitán de Nigeria, tras el retiro internacional de William Troost-Ekong en diciembre. Aun así, Osimhen asumió parte de la responsabilidad por el fracaso en la clasificación mundialista y lanzó un encendido mensaje previo a la AFCON 2025.

    “Esta AFCON es una oportunidad para intentar enmendar nuestros errores y demostrarles a los aficionados de las Súper Águilas en todo el mundo que tenemos mucho más que ofrecer”, afirmó. “Lo sentimos profundamente. No haber conseguido el boleto al Mundial nos duele, y ahora vamos a la guerra”.

    Esa intensidad se reflejó en las tres victorias de Nigeria en la fase de grupos ante Tanzania, Túnez y Uganda, así como en la goleada 4-0 frente a Mozambique en los octavos de final, encuentro en el que Osimhen participó en cuatro acciones de gol. Sin embargo, su aporte ofensivo quedó eclipsado por un nuevo conflicto interno.

    Con las Súper Águilas arriba 3-0 y Osimhen en busca del triplete en los últimos 30 minutos, el delantero protagonizó un tenso intercambio con Ademola Lookman, aparentemente molesto porque el atacante del Atalanta no le cedió el balón en jugadas claras de gol. Es cierto que Lookman desperdició dos oportunidades al optar por la acción individual, aunque también había asistido en el primer tanto de Osimhen.

    La reacción del delantero fue desproporcionada y no terminó en el campo. Osimhen pidió el cambio al minuto 68 y, tras el silbatazo final, fue captado marchándose enfurecido hacia los vestidores.

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    'Cruzó la línea'

    Las acciones de Osimhen no pasaron desapercibidas y provocaron una oleada de críticas, entre ellas las del histórico referente nigeriano y exjugador del Chelsea, John Obi Mikel. El exmediocampista no cuestionó el enojo del delantero hacia Lookman —“tienes que demostrar que quieres competir en el campo”—, pero sí expresó su preocupación por la actitud posterior de su compatriota.

    “Lo que no me gustó fue lo que vino después. Dejó de jugar, dejó de esforzarse, dejó de correr”, señaló Mikel en su Obi One Podcast. “Con el tiempo, mirará atrás y pensará que quizá cruzó la línea. Lo más grave fue caminar directo al vestuario. Siempre se trata del equipo, siempre se trata del país. Nadie es más grande que un club o que una selección. Jay-Jay Okocha, Nwankwo Kanu, yo… todos pasamos, y la selección nacional sigue ahí”.

    Para muchos aficionados, esos ídolos históricos seguirán estando por encima de Osimhen mientras no aprenda a controlar sus emociones, aunque también resulta evidente la falta de un cuerpo técnico dispuesto a marcar límites. Eric Chelle dejó pasar esa oportunidad al minimizar el incidente, limitándose a declarar ante la prensa: “Lo que ocurrió se quedará dentro del grupo”.

    La Federación Nigeriana de Futbol (NFF) también negó los reportes que aseguraban que Osimhen había abandonado la concentración, mientras que Ademola Lookman salió en defensa de su compañero. “El equipo ganó 4-0. Vic es nuestro número uno, todo el mundo lo sabe”, afirmó. “Es un delantero de primer nivel y un gran jugador. Lo demás no importa”.

    Sin sanciones ni consecuencias visibles, el episodio quedó rápidamente en el olvido. Osimhen mantuvo su lugar como titular para el duelo de cuartos de final ante Argelia, marcó el gol que abrió el partido y luego asistió a Akor Adams para sellar una victoria cómoda por 2-0.

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    No cumplir con las promesas

    El gol de Osimhen frente a Argelia lo dejó a solo dos tantos del récord histórico de la selección de Nigeria, aún en poder del fallecido Rashidi Yekini, autor de 37 goles.

    “No importa si igualo o supero el récord. Eso no le quita nada a Yekini como el mejor delantero que ha dado este país”, comentó Osimhen ante la posibilidad de hacer historia antes del final del torneo. “Solo intento hacer lo mejor posible. Quiero ganar algo importante para mi país y, con la ayuda de mis compañeros, siento que vamos por ese camino”.

    El delantero también habló sobre su aparente evolución durante la Copa Africana de Naciones: “Como jugador y como persona he crecido mucho. En mi tiempo libre siempre reviso mis errores e intento ver cómo puedo mejorar. Hoy tengo mucha más confianza en mi juego gracias a mis compañeros. Para mí no se trata de goles o asistencias, sino de ganar algo con este equipo”.

    Sin embargo, resultaba complicado tomar esas declaraciones al pie de la letra tras su conducta en el duelo ante Mozambique. Aun así, una actuación determinante en la semifinal contra Marruecos lo habría colocado a las puertas del estatus de leyenda. Por desgracia, volvió a desaparecer cuando su selección más lo necesitaba.

    Marruecos se impuso con justicia en la tanda de penales después de un empate sin goles en 120 minutos. Nigeria sobrevivió más por resistencia que por juego: apenas registró dos disparos, frente a los 15 del conjunto anfitrión. Osimhen firmó una actuación para el olvido: tocó el balón solo 27 veces, lo perdió en 11, ganó apenas uno de sus siete duelos a ras de suelo y nunca logró inquietar al guardameta marroquí Yassine Bounou.

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    El futuro no parece brillante

    Se alzaron algunas cejas cuando Chelle reemplazó a Osimhen por Paul Onuachu apenas dos minutos antes del final del tiempo extra, aunque el técnico explicó después que el delantero había sufrido una “leve” molestia en el tobillo. Aun así, la explicación no termina por justificar lo ocurrido.

    No hay duda de que Osimhen acabará superando el récord goleador de Rashidi Yekini, quizá incluso cuando Nigeria enfrente a Egipto en el partido por el tercer lugar este sábado. Sin embargo, los números rara vez definen un legado por sí solos: son los títulos los que marcan la diferencia. Habrá más oportunidades en la Copa Africana de Naciones, pero el margen de error se reduce. Osimhen es uno de los once jugadores actuales de la selección que superarán los 30 años cuando llegue el Mundial de 2030, siempre y cuando Nigeria logre clasificarse.

    Este es un equipo que empieza a mostrar señales de desgaste, y lo mismo podría aplicarse al propio Osimhen en el plano individual. Pese a sus reiteradas afirmaciones, no es hoy un futbolista mejor ni más maduro de lo que era en la AFCON anterior.

    Como quedó en evidencia durante las últimas dos semanas, Osimhen sigue siendo capaz de autodestruirse en cualquier momento. A sus 27 años, aún no ha aprendido a liderar con el ejemplo, una carencia que probablemente continuará pasando factura a Nigeria y que también amenaza con alejarlo definitivamente del estatus de figura de clase mundial a nivel de clubes.

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    Debe aprender a controlar su temperamento

    Durante el verano, Osimhen fue vinculado con clubes como Manchester United, Chelsea y Liverpool. Sin embargo, según The Athletic, varios equipos de la Premier League optaron por no avanzar en su fichaje “debido a dudas sobre su carácter”. Esa percepción se vio reforzada por declaraciones del exentrenador del Fenerbahçe, José Mourinho, quien aseguró: “No me gusta la forma en que se comporta”, y lo acusó de “tirarse demasiado”, basándose en su experiencia enfrentándolo cuando dirigía a la Roma.

    Las dudas volvieron a aparecer hacia el cierre del mercado de fichajes, cuando Osimhen fue captado en un tenso cruce con su compañero del Galatasaray, Yunus Akgün, por no cederle el balón en un partido de la Super Lig ante Kayserispor. Se trata de un futbolista volátil que, con demasiada frecuencia, permite que su temperamento le gane la partida.

    Eso sí, Osimhen no fue el único responsable del deterioro de su relación con el Napoli. El punto de quiebre inicial se produjo tras un lamentable episodio de racismo desde una cuenta oficial del club en redes sociales. Aun así, el delantero también acaparó titulares por confrontar públicamente al entonces técnico Rudi Garcia tras ser sustituido. En julio de 2024, el exinternacional nigeriano Taiwo Oloyede llegó incluso a afirmar en una entrevista con Sportsboom que Osimhen “no fue bien educado” y que “carece de asesores adecuados que lo encaminen”.

    El historial de lesiones del atacante ha sido otra preocupación constante. Desde la fractura de cráneo y pómulo sufrida en un choque con el Inter en 2021 —que lo obligó a jugar con máscara protectora—, Osimhen ha sido propenso a problemas musculares. Por ello, solo Al-Hilal y el Galatasaray estuvieron dispuestos a igualar sus exigencias salariales y asumir el precio de salida fijado por el Napoli, cercano a los 75 millones de euros. Finalmente, el delantero optó por el club turco.

    Fue una decisión sensata que refleja que Osimhen aún mantiene intacta su ambición. Si logra sostener su producción goleadora con el Galatasaray, tanto en la Super Lig como en la Liga de Campeones, seguirá siendo una opción atractiva en el mercado. Sin embargo, el Futbolista Africano del Año 2023 deberá desterrar definitivamente la petulancia si quiere volver al gran escenario y, por fin, consolidar su lugar entre las leyendas del futbol nigeriano.

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