En declaraciones a Sky News,el presidente de la FIFA dejó clara su postura al respecto: «Si un jugador se tapa la boca y dice algo que tiene connotaciones racistas, es obvio que debe ser expulsado. Hay que suponer que ha dicho algo que no debía decir, ya que, de lo contrario, no habría tenido que taparse la boca. Hay situaciones que no previmos. Por supuesto, cuando se trata de un caso disciplinario, hay que analizar la situación, hay que tener pruebas, pero no podemos conformarnos con eso en el futuro».
Infantino justificó aún más su postura firme cuestionando los motivos de cualquiera que oculte sus palabras en el campo. «Simplemente no entiendo que, si no tienes nada que ocultar, no te tapes la boca cuando dices algo. Así de sencillo. Y estas son medidas que podemos tomar y que debemos tomar para tomarnos en serio nuestra lucha contra el racismo. Tenemos que actuar y ser decisivos, y tiene que tener un efecto disuasorio. Quizás también deberíamos pensar no solo en castigar, sino también en permitir de alguna manera, cambiar nuestra cultura, permitir que los jugadores o quienquiera que haga algo se disculpe», añadió, sugiriendo un camino hacia la redención a través del arrepentimiento.